Una mujer de 36 años fue acusada de asesinar a golpes a su suegra de 73 el pasado lunes en Palma de Mallorca, España, después de una discusión doméstica. Vecinos y testigos afirman que la convivencia era insostenible, pero no esperaban este violento final.

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Los investigadores señalan que luego de darse cuenta que había matado a la mujer, la acusada llamó a su pareja —hijo de la víctima— para comunicarle que había tenido una fuerte pelea, pero sin contarle el dramático final.

Testigos afirman que la convivencia era insostenible. Las peleas eran constantes y habituales desde hacía tiempo. "Se escuchaban broncas muy fuertes", aseguró un vecino. Asimismo, señalaron que la víctima se quejaba "de mantener a todo el mundo", por lo que los vínculos en la familia estaban marcados por la tensión y los conflictos continuos.
Cómo fue la detención
Uno de los episodios más sorprendentes del caso tiene que ver con la detención de la mujer. La Policía Local de Palma la localizó poco después del crimen tomando un café en un bar cercano a la vivienda donde yacía el cuerpo de su suegra.
Pero en el bar aseguran que no la estadía de la mujer en el lugar llamó la atención y su forma de actuar hacía pensar que algo había ocurrido. "Tenía señales de golpes en la cara y arañazos en los brazos. Parecía desquiciada, lloraba y hablaba sola a gritos, pero no se entendía lo que decía", dijeron testigos a la prensa local.
Cuando se calmó, pidió un café con leche. Al rato llegó la policía, que había sido alertada por el hijo de la víctima. Testigo afirman que al ver a los efectivos "ella empezó a vomitar". "Dijo que su suegra le había pegado, pero los policías le contestaron: 'No se haga la víctima, que la víctima no es usted'", comentó la gente del lugar.
Cómo fue el regreso a la vivienda para la reconstrucción del hecho
Luego de ser detenida, la mujer fue trasladada a dependencias de la Jefatura Superior de Policía de Baleares. Allí pasó la noche y, en la mañana de este martes, regresó escoltada para ser parte de la reconstrucción de los hechos en la vivienda de la víctima.
Al salir, la mujer iba esposada y vestida de mameluco blanco, el que se usa para no estropear pruebas en escenas del crimen. Fue entonces cuando los vecinos la vieron y comenzaron a gritarle de todo, indignados por el fatal desenlace. "¡Asesina!" e "Hija de p....." fueron solo algunos de los insultos que bajaban desde los balcones.

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Continúa la investigación
En su declaración, la detenida dijo que la víctima la amenazó previamente con un cuchillo y que por eso la agredió. Los investigadores tratan ahora de determinar si efectivamente es lo que ocurrió o es una estrategia defensiva de la sospechosa.
También entró en análisis el estado mental de la acusada, sobre todo teniendo en cuenta su actitud en el bar. Además, existen versiones que indicarían un presunto trastorno bipolar. Mientras tanto, los vecinos señalan que la fallecida era "una buena mujer", pero la acusada "era un mal bicho".
