Un hombre asesinó a su bebé mientras jugaba videojuegos: sus familiares escucharon los gritos por los auriculares
Un episodio que dejó al descubierto un pasado de abusos y negligencia.


La'Shaun Quintae Holloway, un hombre de 27 años oriundo de Virginia Beach, fue condenado a 30 años de prisión por la muerte de su hija bebé. La sentencia fue confirmada por el Fiscal de la Commonwealth de la ciudad estadounidense.


El acusado fue hallado culpable de asesinato en segundo grado y abuso infantil luego de una investigación que reveló el brutal cuadro de violencia que sufrió la menor, cuya identidad no fue difundida públicamente.
El hecho ocurrió hace siete años, cuando Holloway estaba al cuidado de la niña dentro de la vivienda familiar. Según detalló el Fiscal de la Commonwealth, algunos familiares escucharon al hombre “gritar obscenidades a la niña a través de unos auriculares conectados a la Xbox”.
Momentos después, dejaron de escuchar el llanto de la bebé y la encontraron inconsciente. La menor fue trasladada de urgencia a un hospital local, donde permaneció con soporte vital hasta que finalmente murió días más tarde.
La investigación médica reveló un cuadro estremecedor: la niña presentaba 26 fracturas de costillas en distintas etapas de curación, hematomas en la pared torácica, fractura de clavícula, fractura de cráneo, golpes alrededor de los ojos y una severa hemorragia cerebral.
Los especialistas concluyeron que todas esas lesiones eran compatibles con un traumatismo craneoencefálico abusivo.
La causa también reveló que Holloway ya tenía antecedentes por abuso y negligencia infantil en Chesapeake. Además, cuando la Policía intentó detenerlo, trató de escapar, por lo que también fue condenado por el delito de evasión.
La condena superó ampliamente las recomendaciones de las pautas judiciales del Estado de Virginia, que sugerían una pena superior a 23 años y ocho meses de prisión. Según explicaron desde la Commonwealth, “al argumentar a favor de esta sentencia tan alta, la Commonwealth hizo referencia a las graves lesiones, la edad del bebé y la brutalidad del asesinato”.

También señalaron que “el juez Farashahi coincidió en que estos factores justificaban una sentencia superior a la establecida en las directrices”.