El consumo de carne de cerdo registra un marcado avance en Entre Ríos, en un contexto económico donde el precio se volvió un factor determinante. Desde la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper) destacaron que la demanda de cortes porcinos creció de manera sostenida durante los últimos meses.
El fenómeno se vincula directamente con la ampliación de la diferencia de valores respecto de la carne vacuna. Según datos del relevamiento sectorial, actualmente la brecha supera el 100%, una distancia que históricamente se mantenía en torno al 25% o 30%.
Precios que redefinen elecciones
En los mostradores, la diferencia resulta significativa. A modo de referencia, el kilo de nalga vacuna promedia los $20.000, mientras que la nalga de cerdo se ubica alrededor de los $7.000. Esta relación permite, en términos de rendimiento, acceder a mayor volumen de compra.
La misma lógica se replica en cortes típicos para la parrilla. El pechito de cerdo ronda los $10.000 por kilo, mientras que el asado de novillo alcanza aproximadamente los $20.000. En tiempos de ajuste del gasto doméstico, la ecuación económica adquiere un peso central.
Cambios estructurales en la cadena cárnica
Desde el sector porcino explicaron que este escenario responde a transformaciones más profundas en la cadena de carnes. Durante años, la ganadería bovina atravesó limitaciones de inversión que impactaron en la oferta. A ello se sumaron la mayor demanda interna y la presión de los mercados internacionales.
Paralelamente, comenzaron a destacarse las diferencias productivas entre especies. Para producir un kilo de carne vacuna se requieren alrededor de siete kilos de alimento balanceado, mientras que para generar un kilo de carne de cerdo se necesitan menos de tres kilos. También varían los ciclos: el cerdo alcanza faena en aproximadamente 160 días, frente a los plazos más extensos del vacuno.
Crecimiento del sector porcino
Las estadísticas nacionales reflejan la expansión del rubro. Argentina alcanzó récords de faena y producción, mientras que el consumo interno llegó a niveles históricos, con 18,9 kilos por habitante al año.
En ese contexto, Entre Ríos se posicionó entre las principales provincias productoras, consolidando su presencia dentro del mapa porcino nacional.
Desafíos y competitividad
Desde Capper indicaron que uno de los desafíos centrales continúa siendo la balanza comercial. Si bien las exportaciones muestran avances, las importaciones registraron un fuerte incremento, especialmente de cortes congelados provenientes de Brasil.
A nivel provincial, los productores señalaron la necesidad de mejorar condiciones estructurales para sostener el crecimiento: reducción de la carga impositiva, mejoras en caminos rurales, infraestructura eléctrica, ampliación de la capacidad de faena y desarrollo de instalaciones de frío.
El sector considera que la actual dinámica de consumo representa una oportunidad estratégica para fortalecer la cadena porcina, promover inversiones y potenciar la generación de empleo en Entre Ríos.