El caso del enfermero muerto en Palermo sacude con fuerza y conecta de lleno a la Ciudad de Buenos Aires con Gualeguaychú, de donde era oriundo. La historia, atravesada por incertidumbre, suma impacto por el contexto en el que fue hallado y por las primeras hipótesis que empiezan a tomar forma en la investigación judicial.

Otra muerte bajo sospecha por propofol y fentanilo: quién era el enfermero hallado con decenas de ampollas
Todo comenzó con una preocupación que fue creciendo con el correr de las horas. La falta de contacto encendió alarmas en su entorno y empujó una decisión urgente: su hermana viajó especialmente desde una ciudad entrerriana para saber qué ocurría, sin imaginar la escena que iba a encontrar al llegar al departamento.

La conmoción y las preguntas que movilizan a la Justicia
En ese marco, la causa por el enfermero muerto avanza con una hipótesis que, por ahora, se maneja en potencial. Los investigadores buscan determinar si hubo una intoxicación vinculada a sustancias como el propofol y el fentanilo, drogas de uso hospitalario que no circulan por fuera de ese ámbito.
Según informó el medio TN, fue la propia hermana quien, al ingresar al departamento, se encontró con la escena y dio aviso de inmediato. A partir de allí se desplegó un operativo con presencia policial, con medidas para preservar cada rincón como parte de la investigación oficial.
El descubrimiento que dio inicio a la investigación
Dentro del departamento, lo que hallaron los investigadores marcó un punto clave en la causa. Se secuestró una gran cantidad de medicamentos y elementos vinculados al uso clínico, lo que abrió nuevas líneas de investigación para reconstruir cómo llegaron esas sustancias hasta el lugar y quién pudo haberlas manipulado.
Entre los elementos más impactantes que descubrieron los investigadores se cuentan más de 50 ampollas de propofol, distribuidas incluso en la cocina, y marcas en el cuerpo compatibles con pinchazos, un indicio que orienta la pesquisa hacia la administración inyectable de drogas de uso hospitalario, aunque la confirmación definitiva dependerá de los estudios periciales y toxicológicos.
El vínculo entre la víctima y su ciudad natal
Respecto a la identidad del hombre, se trata de Eduardo Bentancourt, de 44 años, oriundo de Gualeguaychú. Había llegado hace un mes a Buenos Aires buscando trabajo, y se había recibido de enfermero en el Instituto de Enseñanza Superior María Inés Elizalde. En el lugar, la Policía secuestró jeringas, guantes y fármacos como dipirona, hioscina, diclofenac, clonazepam y midazolam.

Con el avance de las pericias, el caso del enfermero sigue rodeado de interrogantes que movilizan a la Justicia. Se busca determinar si estaba solo, si hubo terceros, el origen de los fármacos secuestrados y si existe vínculo con el uso recreativo de anestésicos en reuniones privadas conocido en algunos medios como “propofest”, una investigación que sigue generando conmoción.
Este contexto explica por qué el caso del enfermero muerto saltó rápidamente a la agenda pública. La Justicia busca determinar si fue un hecho aislado o si hay vínculos con redes de desvío de fármacos. Debe esclarecer la procedencia del material secuestrado y reconstruir, mediante registros y peritajes, el recorrido de sustancias como propofol y fentanilo para delimitar responsabilidades.
