Otra muerte bajo sospecha por propofol y fentanilo: quién era el enfermero hallado con decenas de ampollas
En su vivienda encontraron elementos que ahora quedaron bajo la lupa de la Justicia y podrían ser clave en la causa.


En plena conmoción por el caso de las llamadas “propo fest” y las denuncias por el robo de medicamentos en hospitales, un enfermero de 44 años fue hallado muerto este viernes en su departamento. Durante el procedimiento, los investigadores encontraron una importante cantidad de fármacos, que fueron secuestrados para avanzar con la pesquisa.


La víctima fue identificada como Eduardo Bentancourt, oriundo de Gualeguaychú, Entre Ríos. Sin embargo, en la actualidad residía en un departamento del barrio porteño de Palermo, ubicado sobre la calle Fray Justo Santa María al 2400.
De acuerdo con la información que figuraba en su perfil de LinkedIn, el hombre era enfermero recibido en el Instituto de Enseñanza Superior María Inés Elizalde.
Según indicaron fuentes de la causa a TN, la Policía llegó hasta el lugar luego de que su hermana radicara una denuncia al no poder comunicarse con él desde hacía varios días.
En ese marco, los efectivos consiguieron ingresar al departamento y lo encontraron sentado en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. Mientras se intenta determinar qué provocó su muerte, una de las hipótesis que gana fuerza es que haya fallecido por una posible intoxicación con sustancias como propofol y fentanilo.
Durante la inspección en la vivienda, los investigadores secuestraron un guante de látex, una jeringa y una gran cantidad de medicamentos: ampollas de propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam, ketorolaco, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina.
La investigación quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, encabezada por el fiscal Carlos Alberto Vasser.
La aparición de este caso se da en paralelo a la investigación por las denominadas fiestas “propo”, que salieron a la luz tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, de 29 años, en su departamento del barrio porteño de Palermo.
Conocido por su entorno como “Alito”, el joven se desempeñaba como anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y además había sido residente del Hospital Rivadavia. Su cuerpo fue hallado por la Policía luego de que su familia advirtiera que no respondía las llamadas.

Durante el procedimiento en su vivienda, los efectivos secuestraron medicamentos anestésicos y una bomba de infusión, un dispositivo médico utilizado para suministrar drogas por vía intravenosa.

A partir de ese hallazgo, comenzaron a salir a la luz presuntos robos de fármacos en hospitales, consumo de sustancias entre profesionales de la salud y la realización de fiestas clandestinas.