Cuánto cuesta comer en el bar de "café y sándwiches de miga" de Martín Piroyansky en La Paternal
El actor y director de "Porno y Helado" debutó en el mundo gastronómico con una propuesta que rinde culto al cafetín porteño.


Martín Piroyansky decidió pasar del otro lado del mostrador y abrió "Café Mar del Plata", un emprendimiento que nació de una manera bastante insólita. Todo empezó cuando el actor compró una casa en La Paternal y se enteró de que al lado querían levantar un edificio de siete pisos. Para evitar que le taparan el sol, convenció a los dueños de que le alquilaran la propiedad para poner un café.

El local funciona en una típica casa "chorizo" remodelada, ubicada en Añasco 2543, y busca recuperar la mística del bar de barrio sin pretensiones. "La idea es volver al cafetín porteño clásico, pero hoy. Volver a llamar al café por su nombre: café con leche, cortado, cortado doble", explicó Piroyansky sobre su rechazo a los términos modernos de las cafeterías de especialidad.

El fuerte de la carta son los sándwiches de miga, diseñados junto a los chefs del restaurante Fico. Aunque mantienen el formato tradicional, proponen rellenos disruptivos como kimchi con queso fontina o mortadela con pesto. "Siempre tuve ganas de tener un local gastronómico, siempre fue un sueño para mí. Pero son esas cosas que uno sueña y que quizás nunca hace", confesó el director sobre esta nueva faceta.

Como todo lo que toca una celebridad, el lugar no tardó en viralizarse y con la fama llegaron las primeras críticas por los costos y el tamaño de las porciones. En redes sociales, varios usuarios calificaron la propuesta como "muy palermitana" para estar en La Paternal, señalando que la relación precio-calidad es el punto más flojo del bar.


En noviembre de 2025, la influencer @lapibitarecomienda visitó el local y los números generaron un fuerte debate: "Sándwichitos de miga desde 4900 hasta 6900. Vamos a pedir dos cafecitos con leche y tres sándwichitos de miga... 26.500 pesos", relató en su cuenta. La indignación no fue solo por el ticket final, sino por el porte de la comida. "Son un dedal. ¿Por qué hacemos las cosas tan chiquitas? No es necesario", cuestionó la creadora de contenido.

"Para mí es una gran idea, mal ejecutada. Piro, cambiame los sándwichitos. Poné un poco más de relleno, por favor", sentenció la influencer tras pagar la cuenta con una billetera virtual. Pese a las críticas de quienes dicen que es "una servilleta con relleno", el bar sigue siendo un imán para los fanáticos de Martín.