Budín de ricota y dulce de leche: el secreto para que salga súper esponjoso y en menos de una hora
Es la opción ideal para quienes buscan una textura cremosa sin complicaciones. Una preparación práctica que combina la suavidad del queso con el clásico sabor nacional, perfecta para resolver la merienda cuando el tiempo apremia.
Budín de ricota y dulce de leche súper húmedo.(Gentileza)
Cuando pensamos en ricota, lo primero que se nos viene a la mente es la clásica tarta de pastelería. Sin embargo, existe una alternativa mucho más ágil y compacta: el budín de ricota y dulce de leche. Esta preparación se convirtió en tendencia en los buscadores gracias a su capacidad de mantenerse fresco por días y a una ejecución que no requiere batidoras potentes ni técnicas complejas.
A diferencia de otros budines que pueden quedar secos o pesados, la ricota aporta una estructura sedosa que, combinada con el dulce de leche, crea una miga con la humedad justa. Es el aliado perfecto para acompañar el mate, y lo mejor es que desde que mezclás los ingredientes hasta que lo sacás del horno, pasa menos de una hora.
Este budín es ideal para una tarde de mates.(Gentileza)
Qué ingredientes se necesitan para hacer el budín de ricota y dulce de leche súper húmedo
La clave de este budínes que la ricota esté bien seca para no aportar líquido de más a la masa. Para un molde estándar vas a necesitar:
250 g de ricota (es muy importante que esté bien escurrida).
200 g de dulce de leche (podés usar repostero para un sabor más intenso o familiar para una textura más suave).
200 g de harina leudante y 120 g de azúcar.
2 huevos y 80 ml de aceite neutro (girasol o maíz).
1 cucharadita de esencia de vainilla y una pizca de sal.
Así queda el budín de ricota y dulce de leche.(Gentileza)
Paso a paso, cómo hacer el budín de ricota y dulce de leche
El procedimiento es tan sencillo que podés hacerlo manualmente en un solo recipiente, ensuciando lo mínimo indispensable:
En un bowl, mezclá los huevos con el azúcar unos minutos hasta que la preparación aclare un poco y gane algo de aire.
Sumá la ricota (previamente desgranada con un tenedor para evitar grumos grandes) y el dulce de leche.
Integrá con una espátula hasta lograr una crema homogénea.
Agregá el aceite y la esencia de vainilla. El uso de aceite en lugar de manteca es el secreto para que el budín permanezca tierno y esponjoso incluso al día siguiente.
Incorporá la harina leudante tamizada junto con la pizca de sal.
Mezclá con movimientos suaves hasta que la masa esté espesa y sin rastros de harina.
Volcá la mezcla en un molde enmantecado y cociná a 180 °C durante 35 a 45 minutos. Si al insertar un palillo sale limpio, ya está listo para retirar.
Para que tu budíndestaque en la mesa, podés aplicar un veteado de dulce de leche: antes de llevarlo al horno, poné unas cucharaditas extra de dulce de leche en la superficie y movelas con un escarbadientes. Al cocinarse, quedarán vetas fundidas que le dan un toque gourmet irresistible.