Ni budín ni bizcochuelo: la torta de duraznos que no se desmolda y tiene el secreto del aceite de oliva
Con una técnica que fusiona la humedad del aceite de oliva y la nobleza de los duraznos frescos, esta preparación se sirve directo desde la fuente y promete ser la estrella de tus tardes.
Cuando un referente como Pedro Lambertini habla de "miga que se desgrana", los fanáticos de la cocina prestamos atención. Esta torta, que técnicamente se comporta como un cobbler o una pieza de pastelería rústica, tiene una particularidad que la hace única: no se desmolda. Se cocina y se lleva a la mesa en el mismo recipiente, manteniendo todos los jugos de la fruta en la base.
El verdadero "game changer" de esta preparación es la incorporación de dos cucharadas de aceite de oliva. Lejos de darle un sabor salado, este ingrediente, sumado a la manteca blanda, le aporta una "humedad y perfume particulares" que elevan el estándar de cualquier merienda. Es un postre tibio, casero y con un aroma a naranjas que perfuma toda la casa.
Torta de duraznos que no necesita demolde.(Instagram)
Lo que tenés que tener en la mesada para esta versión de 12 porciones
Para lograr esta textura sedosa en un molde de 24 cm, prepará estos ingredientes:
4 duraznos o pelones grandes (bien firmes).
200 g de manteca blanda (punto pomada).
230 g de azúcar común + 1 cucharada extra para la costra superior.
4 huevos a temperatura ambiente.
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
Ralladura de 2 naranjas y 2 cucharadas de su jugo.
250 g de harina 0000 tamizada.
1 ¼ cditas. de polvo para hornear y una pizca de sal.
1 cucharada de extracto de vainilla de buena calidad.
Así queda por dentro la torta de duraznos.(Instagram)
El paso a paso para lograr una miga perfecta y aireada
Lavá los duraznos, sacales el carozo y cortá cada mitad en 3 o 4 gajos gruesos.
Batí la manteca con el azúcar, la ralladura y la vainilla durante 10 minutos exactos; frená la máquina cada tanto para bajar los bordes y lograr una crema casi blanca.
Sumá los huevos de a uno, batiendo bien entre cada uno para que la mezcla no se corte.
Agregá el aceite de oliva y el jugo de naranja con un batido corto.
Incorporá los secos (harina, polvo de hornear y sal) de forma manual con espátula, haciendo movimientos delicados.
Pasá la masa a la fuente enmantecada y acomodá los gajos de fruta por arriba sin hacer presión.
Espolvoreá con los 20 g de manteca en trocitos y el azúcar extra para crear una superficie crocante.
Llevá al horno a 160 °C (fuego bajo-medio) por 50 minutos hasta que al pincharla el palillo salga seco.