Córdoba: la Virgen de Lourdes amaneció teñida de celeste
Tras la histórica consagración de Belgrano, una marea de fieles y fanáticos copó la Gruta de Alta Gracia para agradecer el título.


La ciudad de Alta Gracia no es la misma desde que Belgrano alcanzó la gloria. Este lunes, el camino que conduce a la Gruta de la Virgen de Lourdes se transformó en un desfile incesante de camisetas celestes, banderas y rostros cargados de emoción.

No se trata solo de un evento deportivo; para miles de cordobeses, el campeonato de Belgrano es la respuesta a meses de plegarias y sacrificios que hoy se concretan frente al altar de la patrona.
El ambiente en el santuario es vibrante. Entre el aroma a velas y el silencio respetuoso de la oración, sobresalen los cánticos contenidos y los ojos vidriosos de los hinchas que recorrieron kilómetros para cumplir con su palabra. La devoción popular ha logrado que la Virgen de Lourdes parezca, por un momento, cobijada bajo el color del cielo, ante la enorme cantidad de ofrendas celestes que los fieles depositan a sus pies.

Para el hincha de Belgrano, la relación con la fe es intrínseca. En los momentos más difíciles del torneo, las promesas se multiplicaron: desde caminar desde Córdoba capital hasta Alta Gracia, hasta dejar objetos personales de gran valor sentimental en el santuario.
Entre la multitud que colmaba el lugar, se destaca la historia de Florencia, una vecina de barrio Marenova, en la zona de Ruta 20, quien llegó hasta la Gruta con una mezcla de alivio y gratitud
"Vengo a cumplir la promesa que le hice", explicó Florencia. La joven confesó que, durante mucho tiempo, sintió que sus pedidos no llegaban a destino: "Sentía yo que la Virgen cada vez que venía a pedirle no me escuchaba"

in embargo, en un momento de entrega total, decidió hacer un último pedido desesperado para que le diera "la alegría más grande", que para ella no era otra cosa que ver a Belgrano salir campeón.
El caso de Florencia refleja el sentimiento de miles. Ella estuvo presente en la cancha durante la jornada de ayer, describiendo lo vivido como algo "tremendo" que se sufrió hasta el último minuto. Pero más allá del resultado deportivo, lo que moviliza a estos hinchas es la mística que rodea al club y sus rituales sagrados.

Uno de los detalles que más llamó la atención fue la "remera de la suerte" que Florencia llevaba puesta. "Esta no se lava. Esta no se lava", repetía con orgullo al mostrar su prenda, la cual se convirtió en su cábala máxima desde el día del clásico
La jornada continúa con una afluencia de gente que no cesa. Belgrano es campeón, y en la Gruta de Lourdes, el agradecimiento es tan grande como la pasión.