Lograr la identidad de este clásico norteño no es una tarea librada al azar; responde a un manual de costumbres que se hereda de generación en generación. A diferencia de las recetasque resuelven el las empanadas con carne picada a máquina, el código santiagueño exige el uso del cuchillo para trocear cortes con buena presencia de grasa y sabor, como el roast beef o la tapa de asado. Además, el gran secreto de los cocineros de la región para garantizar una terneza inigualable consiste en un blanqueo previo de la pieza entera de carne antes de llevarla a la tabla de picar.
Para balancear la potencia de los fuegos y el calor del horno, la receta demanda una proporción idéntica de vegetales que aportan un sutil dulzor natural y la humedad necesaria para que el picadillo no se seque. Con una masa artesanal que recupera el uso de la grasa vacuna y un repulgue matemático, esta propuesta rinde para unas 48 unidades, transformándose en la excusa ideal para encender el horno y agasajar a muchos comensales.
Son muchas las variedades de empanadas argentinas.(Canva)
La lista de ingredientes para las empanadas santiagueñas
Para encarar esta producción tradicional en casa, los elementos necesarios se dividen en dos preparaciones básicas:
Para el relleno:
1 kg de carne vacuna (tapa de asado o roast beef)
1 kg de cebolla blanca
1 morrón rojo
1 morrón verde
4 huevos duros
2 dientes de ajo (opcional)
1 hoja de laurel
Condimentos de la región (pimentón dulce, comino, ají molido y sal).
Para la masa casera:
1 kg de harina de trigo
250 g de grasa de vaca (o manteca blanda)
400 cc de salmuera tibia
La típicas empanadas santiagueñas por dentro.(Captura)
La clave de este plato está en la paciencia y en permitir que el relleno descanse para concentrar los jugos de manera óptima:
El sancocho de la carne: Sumergir la pieza entera de carne en una olla con agua hirviendo durante unos minutos para sellar sutilmente y ablandar las fibras. Retirar, dejar templar y, con un cuchillo bien afilado, cortarla en cubos pequeños y uniformes.
El rehogado: En una cacerola con una cucharada de grasa o aceite, dorar la cebolla y los morrones picados finamente junto al ajo y el laurel. Cuando estén tiernos, sumar la carne cortada a cuchillo y sazonar generosamente con comino, pimentón y ají molido. Cocinar solo unos minutos para amalgamar, retirar del fuego y dejar enfriar por completo (hacerlo el día anterior y dejarlo en la heladera es el gran truco para que los jugos se solidifiquen y sea fácil de armar).
La masa de grasa: Formar una corona con la harina en la mesada, verter en el centro la grasa derretida e incorporar la salmuera tibia de a poco. Trabajar con las manos hasta lograr un bollo liso y elástico. Dejar descansar la masa envuelta, estirar con palote y cortar discos de unos 10 centímetros de diámetro.
El ensamble: Colocar una cucharada generosa de picadillo frío en el centro de cada tapa y espolvorear con el huevo duro picado. Doblar la masa para cerrar.
Cocción: Acomodar en una placa limpia y llevar a horno al máximo hasta que la masa esté cocida y con un dorado firme.