Cuál es la ventaja de garabatear mientras estás en clase, según la psicología
Durante años fue visto como una señal de aburrimiento pero recientes estudios en psicología revelaron algunos beneficios.


Hay una escena clásica en cualquier aula: el alumno mirando al frente, mientras en el margen del cuaderno aparecen líneas, círculos o dibujos sin sentido. Durante décadas, ese gesto fue interpretado como distracción o falta de interés. Pero la ciencia empezó a mirarlo de otra manera.
Distintas investigaciones en psicología cognitiva sugieren que ese hábito, lejos de ser un problema, podría tener beneficios concretos en el aprendizaje. La clave no está en el dibujo en sí, sino en lo que provoca en la mente.

Uno de los estudios más citados en este campo es el de la psicóloga Jackie Andrade, quien analizó el comportamiento de personas en tareas de escucha consideradas monótonas. El resultado fue llamativo: quienes realizaban garabatos simples mientras escuchaban lograban recordar más información que quienes solo prestaban atención pasivamente.
La explicación es concreta: ese pequeño movimiento ayuda a evitar que la mente se desconecte o divague. En lugar de distraer, mantiene al cerebro activo y enfocado en la tarea principal.

Desde la psicología, este fenómeno se vincula con la necesidad del cerebro de mantenerse estimulado. Cuando la actividad es repetitiva o poco dinámica, la atención tiende a dispersarse. En ese contexto, el garabato funciona como una especie de “ancla” que sostiene la concentración.
El cambio de mirada sobre este comportamiento también refleja una transformación más amplia en la forma de entender el aprendizaje. Hoy se reconoce que no todos los procesos cognitivos son lineales ni silenciosos.
Garabatear, por ejemplo, puede activar distintos canales de procesamiento al mismo tiempo: visual, motor y cognitivo. Esto favorece la retención de información y la comprensión de los contenidos.
Además, especialistas señalan que este tipo de prácticas también pueden reducir el estrés y facilitar la conexión con lo que se está escuchando, especialmente en contextos de baja estimulación.

Lejos de ser un signo de desinterés, el garabato puede ser una estrategia espontánea del cerebro para mantenerse presente.
En un contexto educativo donde muchas veces se prioriza la atención rígida, estos hallazgos invitan a repensar ciertos prejuicios. Porque, en algunos casos, ese dibujo sin sentido en el margen del cuaderno no es distracción. Es, en realidad, una forma de aprender mejor.