Cómo saber si mi piel es grasa, seca o mixta, según un dermatólogo
Saber si se trata de una piel grasa, seca, mixta o normal es fundamental para realizar la rutina de skincare


Una de las cosas más buscadas en la actualidad es cómo hacer una buena rutina de skincare. Para estos cuidados es necesario entender qué tipo de piel tenemos y así poder adquirir las mejores cremas, con las necesidades específicas de cada persona.

La elección correcta de productos para el cuidado del rostro depende del diagnóstico adecuado del tipo de piel. Dermatólogos advierten que muchas veces se usan fórmulas inadecuadas por no conocer las características propias de cada cutis. Esto puede llevar a resultados poco efectivos e incluso a agravar problemas como la oleosidad, la resequedad o la sensibilidad.
Los expertos explican que la piel grasa se caracteriza por un brillo generalizado, poros dilatados y tendencia a puntos negros y acné. En el extremo opuesto, la piel seca suele sentirse tirante, áspera, con descamación y poros poco visibles.
En el caso de la piel mixta, se observa mayor oleosidad en la llamada “zona T” (frente, nariz y mentón), mientras que las mejillas pueden ser normales o resecas. Por último, la piel normal mantiene un equilibrio natural: no presenta exceso de grasa ni sequedad, tiene textura suave y poros pequeños.

El dermatólogo Simón Scarano difundió un método casero simple para identificar tu tipo de piel.
Saber si tu piel es grasa, seca, mixta o normal es el primer paso para establecer una rutina efectiva de cuidado facial. El uso de productos inadecuados puede provocar desequilibrios, generar mayor oleosidad o aumentar la resequedad. Para las pieles grasas o mixtas, los especialistas recomiendan limpiadores que regulen el sebo y contengan ingredientes como la niacinamida, que refuerza la barrera cutánea e hidrata sin sumar peso. En cambio, las pieles normales o secas requieren limpiadores nutritivos, con ácido hialurónico, glicerina y lípidos, componentes que ayudan a mantener la hidratación.

Realizar este diagnóstico sencillo permite evitar errores comunes y elegir productos que respondan realmente a las necesidades de la piel. Así, se logra una rutina de skincare más efectiva y personalizada, fundamental para mantener la salud y el aspecto del rostro.