Una pareja empezó a cultivar hongos en su casa para comer más saludable y hoy se convirtió en un negocio que sostiene a su familia
Un viaje a San Luis, una comida inesperada y lo que comenzó como un hobby se transformó por completo el destino de Gustavo Togni y Natalia Nuñez, que hoy viven de cultivar hongos medicinales y gourmet.
Gustavo Togni y Natalia Nuñez transformaron un hobby familiar en un emprendimiento que hoy les da trabajo en San Luis.(Bichos de Campo)
Lo que empezó como unas vacaciones terminó convirtiéndose en el proyecto que hoy sostiene económicamente a toda una familia. Hace diez años, Gustavo Togni y Natalia Nuñez viajaron desde Tigre hasta Merlo, en San Luis, sin imaginar que una comida cambiaría por completo sus vidas.
En aquel paseo conocieron un emprendimiento llamado Mundhongo, donde probaron hongos cultivados de manera artesanal. Para Gustavo, amante de la naturaleza, las guitarreadas y la vida lejos del ruido urbano, fue un descubrimiento inesperado.
“Quedé sorprendido y fascinado cuando los comí”, recordó años después. A partir de esa experiencia, comenzaron a cultivar hongos en pequeña escala, únicamente para incorporarlos a su alimentación diaria y apostar por una dieta más saludable.
En ese momento, la pareja seguía viviendo de sus hidromieles y cervezas artesanales bajo la marca Barrica de Odín. Pero todo cambió con la pandemia. Esta los dejó varados en San Luis y nació un nuevo emprendimiento
Sin posibilidad inmediata de regresar a Buenos Aires. Decidieron instalarse definitivamente en San Francisco del Monte de Oro, un pequeño pueblo serrano ubicado a unos 110 kilómetros de la capital puntana.
Allí continuaron produciendo cerveza artesanal, haciendo changas y cultivando hongos para consumo propio. Sin embargo, el boca en boca empezó a crecer rápidamente.
¿Qué son los hongos medicinales y por qué cada vez más personas los consumen?(Bichos de Campo)
Los vecinos comenzaron a pedirles hongos frescos y, casi sin darse cuenta, el hobby se transformó en un microemprendimiento familiar. Así nació Buena Honga.
“Empezamos a investigar por autoconsumo y para comer más saludable. Cada año producíamos un poco más hasta que en 2021 comenzamos a vender de manera local”, contó Gustavo.
El crédito que les abrió el camino de los hongos
El gran salto llegó en 2023, cuando Buena Honga fue seleccionada en un programa provincial de financiamiento para emprendedores ambientales en San Luis.
Competían contra 280 proyectos y solo unos pocos accedieron al beneficio económico. Con ese apoyo, Gustavo construyó un galpón e instaló dos invernaderos para aumentar la producción.
Hoy producen distintas variedades de hongos gourmet y medicinales:
Gírgolas, uno de los más consumidos en Argentina.
Shiitake, muy utilizado a nivel mundial.
Melena de león, asociado a propiedades medicinales.
Reishi, utilizado exclusivamente con fines terapéuticos.
Actualmente venden hongos frescos, secos, en escabeche, paté, polvo y extractos medicinales en ferias y por internet.
Por qué cada vez más personas consumen hongos medicinales
El crecimiento del interés por este tipo de alimentos está relacionado con sus propiedades nutricionales y funcionales. Según explicó Gustavo, los hongos contienen betaglucanos, compuestos asociados al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Diversos estudios científicos analizaron estos componentes y observaron efectos inmunomoduladores, antioxidantes y antiinflamatorios. Además, investigan su potencial impacto en la regulación del colesterol, la glucosa y la salud digestiva.
Aunque muchos los consumen crudos en ensaladas, Gustavo recomienda cocinarlos para facilitar la digestión.
“Los hongos tienen paredes celulares muy duras, hechas de quitina. Lo mejor es darles una cocción para que se ablanden y el cuerpo pueda aprovecharlos mejor”, explicó.
De hobby familiar a principal ingreso económico
Lo que comenzó como una simple curiosidad gastronómica terminó transformándose en el principal sostén económico de la familia.
La pareja comenzó cultivando hongos para consumo propio después de probarlos en un viaje a Merlo.(Bichos de Campo)
Hoy, Buena Honga participa en ferias de distintos puntos del país y busca expandirse con nuevos productos vinculados al mundo medicinal y gourmet.
Mientras tanto, Gustavo sigue combinando el cultivo de hongos con sus hidromieles artesanales, alguna changa ocasional y la misma filosofía de vida que lo llevó a alejarse del ruido de la ciudad para empezar de nuevo en las sierras de San Luis.