Wolf Alice en Argentina: un debut soñado y el comienzo de un romance que llevó 10 años de espera
En su primera visita al país, la banda británica liderada por Ellie Rowsell encendió el C Art Media con un show íntimo, salvaje y emotivo.


Este 25 de mayo quedará guardado en la memoria de muchos melómanos como el día en que una de las bandas de rock más importantes de la nueva generación, finalmente, saldó su deuda con el público argentino. Luego de una larga espera de diez años, Wolf Alice pisó por primera vez suelo argentino, regalando en el C Art Media un concierto consagratorio, magnético y cargado de una electricidad que logró vencer al frío porteño y encender la noche.

Desde el segundo inicial en que la banda oriunda del norte de Londres apareció en escena, quedó en claro por qué son el grupo de rock británico más importante de la actualidad. La presencia de Ellie Rowsell es, sencillamente, hipnótica. Con una facilidad pasmosa para adueñarse de cada rincón del escenario, la líder y vocalista se robó todas las miradas. Su propuesta vocal es un viaje de extremos absolutos: por momentos arrulla al público con una voz angelical, dulce, conmovedora pero, en un parpadeo, se transforma en una fuerza furiosa que grita y expulsa rabia.

A lo largo de la noche, Ellie Rowsell, Joff Oddie, Theo Ellis y Joel Amey desplegaron un arsenal con el que demostraron toda su versatilidad sonora, pasando por el folk, pop, indie rock y hasta el grunge más visceral. El repertorio mezcló la presentación oficial de su más reciente álbum The Clearing (2025) con un repaso por sus anteriores discos: My Love Is Cool (2015), Visions of a Life (2017) y Blue Weekend (2021). La banda llevó al público por todos los estados de ánimo y las emociones durante más de una hora y media.

Afuera del C Art Media quedó el frío, la neblina y la humedad porque adentro del recinto el clima se convirtió en una caldera. La energía del público local tomó por sorpresa a los británicos. Entre canción y canción, los ya tradicionales cánticos de "olé, olé, olé" se hicieron presentes una y otra vez, así como también el clásico futbolero "cada día te quiero más, es un sentimiento no puedo parar". La reacción de la banda fue pura alegría y los integrantes no pudieron ocultar sus sonrisas, y hasta se animaron a tirar unos pasos de baile al ritmo de la euforia de la gente.

El pogo no se hizo esperar y apareció en los momentos momentos indicados como durante "Yuk Foo" y "Play the greatest hits", y hasta en algunos más inesperados, como cuando la masa compacta de fanáticos comenzó al ritmo de "How Can I Make It OK?", una de las canciones más esperadas de la noche.

Si bien el grupo evitó los discursos extensos o las bajadas de línea directas, sus gestos hablaron por ellos: sobre el escenario, junto a una bandera argentina con el logo de Wolf Alice, lucía colgada imponente una bandera de Palestina, demostrando que el rock también es político. Lo que sí hubo fue lugar para los momentos emotivos. Sobre el cierre, Ellie Rowsell se tomó unos instantes para conectar de forma íntima con sus seguidores. La cantante confesó con total honestidad que no sabía bien por qué habían demorado una década completa en visitar el país y, entre aplausos, prometió regresar lo antes posible.

El broche de oro definitivo llegó con la romántica y cinematográfica "Don't Delete the Kisses", su canción más popular que puso a todo el mundo a saltar por última vez bajo una bola de boliche girando e iluminando toda la sala con sus destellos. Con todo el C Art Media coreando esa declaración de amor sintetizada y flotante, Wolf Alice selló un debut histórico, dejando flotando en el aire de Buenos Aires la promesa firme de que esta fue solo la primera de más noches por compartir.
