Usa una máscara por pánico escénico y creó un sistema de terapia gratuita: la increíble historia de Marasmo, el fenómeno del sadpop español
El misterioso artista español habló con Vía País sobre su anonimato, la conmovedora historia con una fan argentina que marcó su carrera y cómo nació "Gota a Nota", una red de salud mental gratuita.
Usa una máscara por pánico escénico y creó un sistema de terapia gratuita: la increíble historia de Marasmo, el fenómeno del sadpop español(Web)
Oculto tras una máscara de oso de peluche que ya se convirtió en su insignia, el artista español Marasmo desembarcó en Buenos Aires en un momento bisagra de su carrera. Referente indiscutido del sadpop emergente, el músico se encuentra actualmente de gira por Latinoamérica junto a Beret, un viaje que no solo marca su debut absoluto sobre los escenarios ante miles de personas, sino también la consolidación de un vínculo inquebrantable con el público local.
Con letras melancólicas que navegan entre el desamor, la infancia y la ansiedad, sus canciones calaron tan hondo en la audiencia argentina que sus composiciones dejaron de ser simple entretenimiento para transformarse en refugio. Pero el universo de Marasmo va mucho más allá de lo estrictamente musical.
Usa una máscara por pánico escénico y creó un sistema de terapia gratuita: la increíble historia de Marasmo, el fenómeno del sadpop español(Web)
Impulsado por las desgarradoras historias de superación y las batallas internas que sus propios seguidores le confiesan a diario en las redes, el artista decidió pasar a la acción y fundó Gota a Nota, un proyecto solidario que ofrece terapia psicológica individual y gratuita para personas de bajos recursos en todo el mundo hispanohablante.
En esta charla íntima con Vía País, el músico repasa la conmovedora conexión con sus fans, los motivos reales detrás de su decisión de cubrirse el rostro y cómo un proyecto que nació de manera orgánica en las redes está transformando vidas gracias al apoyo universitario.
Mano a mano con Marasmo, el fenómeno del sadpop español
—¿Cómo te recibió Argentina? ¿Cómo están siendo tus días acá?
—Me estoy sintiendo de maravilla, me encanta el país, de hecho me da pena estar tan poco tiempo. Estoy disfrutando mucho, la verdad: me he comido una milanesa y un postre con dulce de leche. Todo estupendo. Ayer hice un meet and greet con gente que se anotó por mail y llegó mucha más de la que me esperaba. Eso me dio una pista como para saber que el año que viene se podrá hacer algo propio.
—¿Qué sentís que es lo que tiene tu música que atrae tanto al público argentino?
—Creo que hablo de cosas que a todos nos pasan en algún momento y eso es lo que va conectando con la gente. Ayer justo tuve la oportunidad de sentarme a hablar con ellos durante horas. Hubo un momento muy especial de conexión, que quizás es lo más loco que me haya pasado en la música y me vaya a pasar. Una de las personas que vino me comentó que había perdido a su hija hace muchos años y que la primera vez que sintió que sanaba esa pérdida había sido al escuchar una canción mía. Nos echamos a llorar muy emocionados. Ella me regaló un osito de peluche que había cosido a mano para el primer cumpleaños de su hija; me dijo que el motivo por el que estaba ahí era para entregármelo.
Esa conexión no se me va a olvidar en la vida. Quizás el día de mañana tenga millones de oyentes, una economía diferente o pueda llenar yo solo un Gran Rex, pero el momento en el que alguien te dice que has sanado algo tan grande con una canción... ayer me di cuenta de que eso no se compara. Eso para mí es el éxito.
Usa una máscara por pánico escénico y creó un sistema de terapia gratuita: la increíble historia de Marasmo, el fenómeno del sadpop español(Web)
—Hablando del osito de peluche, ¿por qué elegirlo como insignia y cómo nació la idea de usarlo para cubrir tu identidad?
—Llevo el rostro cubierto porque en la primera entrevista que me hicieron me di cuenta de que no era capaz; era algo que me superaba. Me daba mucho miedo cantar delante de la gente, que me entrevistaran... me da miedo que me presten atención. Cuando te prestan atención es porque esperan algo de ti y eso me generaba tanto estrés que me temblaba la cara visiblemente.
Pensé en taparme la cara para poder seguir haciendo lo que amo, pero no quería una imagen agresiva como la de un pasamontañas negro, que no va con mi música. Como también tenía que buscar un personaje para los videos de animación —que fueron la alternativa porque tampoco me sentía capaz de filmar videoclips—, empecé a darle vueltas.
Mi padre me regaló un oso de peluche cuando yo era niño porque trabajaba lejos de casa y viajaba mucho; era su manera de decir: "Cuando yo no esté, hay algo aquí que me representa". Mucho tiempo después, una expareja también me regaló uno. Sentí que el oso representaba muy bien todo lo que hablaba en las canciones: el amor de pareja, el desamor, lo efímero de una relación, pero también la nostalgia, la infancia y las cosas que añoraba de mi vida en casa. Todo se comprendía en ese mismo objeto.
—¿Cómo fue colaborar con referentes del género como Beret y Alex Ubago?
—Me gustó mucho esa sensación de haber escuchado sus canciones, admirar sus carreras y de repente estar formando parte de eso, es muy loco. Con Alex construimos una relación muy linda; me importa mucho su criterio y hablar con él sobre la industria.
Pero además me pasó algo increíble: yo soy muy fan de las canciones de Disney y me marcó mucho de niño la película El planeta del tesoro. Su canción principal habla de ir tras tus sueños cuando nadie cree en ti. En esa época no existía Spotify y no sabías quién la cantaba. Hace un tiempo, armando una playlist, busqué el tema y me salió: "El planeta del tesoro - Alex Ubago".
Lo llamé al momento y le dije: "Hermano, ¿tú cantas esta canción? ¡Tú no sabes lo que ha sido esto para mí!". Llevaba un año de relación fuerte con él sin saber que era la voz de la canción de mi infancia.
—Ya colaboraste con la argentina Olivia Wald. ¿Cómo es tu relación con la música de acá? ¿Te gustaría colaborar con otros artistas locales?
—A España nos llega lo que está más pegado, como Duki, Nicki Nicole o María Becerra. Pero me encantaría seguir colaborando con gente de aquí porque creo que los argentinos y los españoles conectamos muy bien. Hace poquito descubrí a un artista emergente que me encanta, que se llama Cindi. El tipo tiene un lápiz impresionante, escribe que no tiene sentido y maneja una estética muy trabajada. Me apetece mucho ese junte para ver qué podemos crear.
MARASMO, EL FENÓMENO DEL SADPOP ESPAÑOL 🐼
"Espinita Remix", la colaboración con Beret que se volvió viral y no para de sumar reproducciones 🎶 pic.twitter.com/Ss6WwUCFIT
— Vía País | Vía Buenos Aires (@ViaBsAscomar) May 22, 2026
—¿Cómo surgió el proyecto solidario "Gota a Nota"?
—Surgió sin darme demasiada cuenta. Por la música que hago, me escribe mucha gente que lidia con sus propias batallas internas, pérdidas o problemas para afrontar ciertas situaciones. Yo siempre trato de responder, pero llegaba gente con problemas muy grandes para los que yo no tenía respuesta, así que les recomendaba ir a terapia. Cuando varios me dijeron que les encantaría pero no podían pagarla, no me gustó.
Le propuse a mi psicólogo costearle yo mismo unas horas para hacer reuniones grupales, pero él me explicó que para personas que nunca hicieron terapia y tienen que abrirse por primera vez, lo ideal era una atención individual. Como yo no podía pagarle terapia individual a todo el mundo, busqué alternativas y contacté a universidades que tienen prácticas gratuitas. Les presenté mi proyecto y mi música, les encantó y lo hicieron muy fácil.
Creamos un formulario online donde la gente se anota y, a través de una asociación, se les gestiona una cita completamente gratuita con dos alumnos titulados que están haciendo el máster en su año final de prácticas. Aunque no tengan diez años de experiencia, son psicólogos y tienen algo sumamente positivo: al ser gente tan joven, tienen muchísimas ganas de hacer las cosas bien y no están quemados. Ya hay unos 50 o 60 inscritos y estoy intentando sumar más universidades para ampliar el límite.
—¿Cómo te imaginás o cómo ves tu crecimiento de acá a unos años?
—Es una imagen que cambió mucho en los últimos diez días, porque yo soy una persona con pánico escénico que se subió por primera vez en su vida a un escenario hace nada, recientemente en Chile ante 1.300 personas en el concierto de Beret. Lo pasé muy mal antes de salir, pero la gente me dio tanto cariño desde el minuto uno que fue mágico. Siento que estoy derribando un muro que veía muy difícil.
Ahora saco una canción el 5 de junio, que es la número 11 de un disco de 20 temas que planeo entregar completo en 2027. Sinceramente, me gustaría venir mucho por acá. Latinoamérica me ha tratado de una manera impresionante; el público conecta mucho con el proyecto y visualizo que esto se va a hacer grande acá.