Salud sexual masculina: derriban mitos sobre la vasectomía
Desde el sistema público remarcan la importancia de tomar decisiones informadas en materia de salud sexual y reproductiva masculina.


El sistema público de salud de Tucumán continúa promoviendo el acceso a información confiable sobre salud sexual y reproductiva. En ese marco, el urólogo del Hospital Kirchner, Nicolás Frías, brindó precisiones sobre la vasectomía, una práctica de anticoncepción masculina que todavía genera dudas y temores en parte de la población.
El especialista explicó que se trata de una intervención quirúrgica destinada a interrumpir el paso de los espermatozoides hacia el semen, evitando así la posibilidad de embarazo: “Es una cirugía breve, de aproximadamente 20 a 30 minutos, que se realiza con sedación y anestesia local, y que suele ser muy bien tolerada por los pacientes”, indicó.
Frías señaló además que el postoperatorio suele ser favorable y con escaso requerimiento de analgésicos. También aclaró que la vasectomía no afecta la erección ni el deseo sexual, ya que no compromete estructuras nerviosas vinculadas a esas funciones. En ese sentido, precisó: “Las relaciones sexuales continúan siendo normales, al igual que el orgasmo. La única diferencia es una leve disminución del volumen eyaculado, prácticamente imperceptible”.
Respecto de la reversión, explicó que existe la posibilidad, aunque requiere tecnología microquirúrgica específica y no se realiza de manera habitual en el sistema público. Añadió además que, aun cuando la intervención pueda revertirse y restablecer la presencia de espermatozoides, las chances de lograr un embarazo son menores.
Otro punto clave es que la vasectomía no tiene efecto anticonceptivo inmediato. Después de la cirugía, el paciente debe seguir utilizando métodos de prevención durante al menos tres meses. Recién luego de ese plazo, un espermograma puede confirmar la ausencia total de espermatozoides y determinar la efectividad del procedimiento.
El médico recordó también que esta intervención no protege contra infecciones de transmisión sexual, por lo que el uso de métodos de barrera continúa siendo necesario. Además, remarcó que no altera la masculinidad, buscando desarmar creencias erróneas que aún persisten en torno a este método.