Paulina Lebbos una joven de 23 años y madre de una niña de 5 años, en la madrugada del 26 de febrero de 2006, salió de un boliche de la zona del Abasto, en las inmediaciones del Instituto Lillo, tomó un taxi junto a una compañera y, desde allí desapareció. Luego, 13 días después, su cuerpo fue encontrado en la zona de Tapia, al norte de esta ciudad, por dos baqueanos de la zona. Según los informes su cuerpo tenía signos de violencia.
Comenzó un largo derrotero con acusaciones y cientos de testigos que desfilaron por los tribunales durante los últimos 20 años. Marchas de estudiantes y movimientos feministas acompañaban los reclamos pidiendo justicia. En el hall de entrada de la Facultad de Filosofía y Letras, donde está la carrera de Comunicación, en esa época se pintó un mural recordando su paso por esa casa de estudios. Su padre, Alberto Lebbos nunca claudicó en la búsqueda de justicia y hoy mismo dijo que no se daba por vencido.
