Líneas, guardias y CAPS para acompañar a adolescentes
La estrategia incluye asistencia las 24 horas, equipos interdisciplinarios y espacios comunitarios de prevención y escucha en todo el territorio tucumano.


Tucumán sostiene una red de atención en salud mental para adolescentes con dispositivos de escucha, contención y asistencia distribuidos en toda la provincia. La estrategia es impulsada por el Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, y busca facilitar el acceso a herramientas de ayuda tanto para jóvenes como para sus familias.
La licenciada Andrea de Souza, referente del área de Adolescencia de la Dirección de Salud Mental, destacó que existen distintos canales accesibles para consultas y emergencias. Entre ellos, mencionó la línea 135, gratuita y activa las 24 horas para urgencias en salud mental, y el servicio de telepsicología 0800-122-1555, disponible para consultas desde cualquier punto de la provincia.
De Souza explicó además que los hospitales públicos cuentan con guardias especializadas y equipos interdisciplinarios preparados para abordar situaciones críticas. El Hospital del Niño Jesús atiende hasta los 14 años, mientras que a partir de esa edad los adolescentes pueden concurrir al Hospital Padilla y al Hospital Centro de Salud, que además tiene un servicio específico para esa franja etaria. A su vez, los hospitales Centro de Salud, del Carmen y Obarrio disponen de guardias de salud mental activas durante todo el día, garantizando respuesta inmediata ante emergencias.
En el primer nivel, policlínicas y Centros de Atención Primaria de la Salud desarrollan tareas asistenciales, preventivas y de articulación con otras áreas del Estado. En esos espacios, profesionales de psicología sostienen dispositivos para adolescentes, con talleres, acompañamiento y acciones comunitarias. La especialista remarcó que la adolescencia es una etapa de constitución subjetiva y de mayor vulnerabilidad, por lo que resulta central la mirada de los adultos y de la sociedad sobre los jóvenes. En ese sentido, expresó: "Nos están mirando y escuchando. Pensemos si decimos cosas buenas que vemos y escuchamos de ellos".
De Souza insistió además en la importancia de detectar de manera temprana signos de alarma, como cambios de conducta, aislamiento o dificultades emocionales. Señaló que no solo los padres pueden pedir ayuda, sino también docentes, preceptores, entrenadores y otros adultos de referencia: “Es fundamental que los adolescentes puedan ser escuchados y valorados, incluso cuando no logran expresar directamente lo que les sucede”, sostuvo.
La referente también destacó el papel de los pares como puente para pedir ayuda, ya que muchas veces un amigo cercano es quien advierte primero una situación y puede dar aviso a un adulto. Desde la Dirección de Salud Mental, a cargo de la doctora Mónica González, se trabaja en fortalecer este enfoque, promoviendo la cultura del cuidado y la consulta oportuna.