La Legislatura de Tucumán y el CONICET NOA Sur comenzaron a coordinar una agenda común para fortalecer políticas de memoria, verdad y justicia en la provincia. El encuentro reunió a referentes del ámbito legislativo, científico y académico con el objetivo de avanzar en la preservación de sitios de memoria y en la producción de conocimiento sobre delitos de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura.
La reunión se realizó en la Presidencia de la Legislatura y contó con la participación del vicegobernador Miguel Acevedo, el director del CONICET NOA Sur, Augusto Bellomio, el legislador Gabriel Yedlin y el arqueólogo Ezequiel Del Bel, coordinador del Instituto de Geografía y Arqueología.
Durante el encuentro se abordaron distintas iniciativas vinculadas a la preservación de espacios de memoria, el trabajo científico sobre el pasado reciente y la articulación entre organismos públicos, universidades e instituciones dedicadas a los derechos humanos.
Una fecha con fuerte carga simbólica
El legislador Yedlin remarcó que este año tiene una relevancia especial para la provincia y para el país, en un contexto atravesado por nuevas conmemoraciones y debates sobre la historia reciente: “Es importante que la Legislatura tenga estos temas como uno de sus ejes centrales”, expresó.
Además, señaló que se viene trabajando de manera articulada con distintos actores institucionales y sociales para consolidar una agenda compartida: “Estamos impulsando este sitio de memoria y articulando con el CONICET, las universidades y organizaciones de la sociedad civil”, agregó.
El valor de la investigación científica
Desde el CONICET, Bellomio destacó la importancia de que las investigaciones vinculadas al terrorismo de Estado no queden limitadas al ámbito académico: “Es fundamental que el conocimiento científico pueda llegar a la sociedad”, sostuvo.
También remarcó que los estudios desarrollados en Tucumán tienen impacto directo en las causas judiciales por delitos de lesa humanidad. Según explicó, las excavaciones, la recuperación de espacios y las investigaciones en curso aportan pruebas y ayudan a reconstruir lo ocurrido: “Comunicar lo que pasó nos ayuda a construir memoria”, afirmó.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la puesta en valor de la ex Brigada de Investigaciones, señalada como un sitio emblemático dentro del mapa de la memoria tucumana. Del Bel subrayó la importancia de ese edificio, tanto por su ubicación como por su peso histórico: “La ex Brigada fue un centro clandestino y es un lugar emblemático para Tucumán”, señaló.
El arqueólogo explicó además que se busca acondicionar el lugar y transformarlo en un ámbito activo de producción de conocimiento. La propuesta apunta a integrarlo a un circuito de memoria junto al trabajo de la Legislatura, el CONICET, la Universidad Nacional de Tucumán y los equipos que investigan los espacios de reclusión clandestina en la provincia.