Con el proyecto de Ley de Modernización Laboral camino al Senado, tras la media sanción en Diputados, el gobernador Osvaldo Jaldo sostuvo que el debate debe darse sin prejuicios y remarcó: “No le tengamos miedo a los cambios, no le tengamos miedo a las actualizaciones de las normas. Acá no hay que tener miedo, hay que participar”.
En sus declaraciones, el mandatario buscó diferenciar el alcance de la iniciativa y afirmó que “la mayoría de los puntos no toca al empleado público, ni nacional, ni provincial, ni municipal, ni comunal”, por lo que pidió “ir separando la paja del trigo” y concentrar el análisis en el sector privado.
Sobre el corazón del esquema, planteó que la reforma apunta a que los convenios se definan con mayor protagonismo de quienes producen y trabajan en cada zona: “Lo que hace esta reforma es poner en manos tanto del empleador como del trabajador acuerdos directos de los convenios colectivos de trabajo. Es decir, no va a haber intermediación”.
En esa línea, subrayó el giro federal de las negociaciones: “En Tucumán, los convenios colectivos los van a hacer los empleadores tanto de la industria, del comercio y de la producción, conjuntamente con los empleados que dependen de cada una de sus actividades. No lo van a hacer en Capital Federal y se lo va a venir a aplicar acá en Tucumán”, aludiendo a acuerdos ajustados a las realidades locales.
Como argumento de fondo, vinculó esa modalidad con las particularidades productivas del Norte —mencionó actividades como limón, caña de azúcar, bioetanol, frutilla, palta y arándano— y defendió la necesidad de actualizar reglas para competir: “Hoy estamos en un mundo competitivo. Si la actividad citrícola no se transforma en competitiva no vamos a poder exportar ni el limón ni los subproductos”. También insistió en el equilibrio entre partes: “No hay empresa si no hay trabajadores. Pero tampoco hay trabajadores si no hay empresa”.
