Con La Madrid todavía marcada por el impacto de la inundación, el gobernador Osvaldo Jaldo puso en palabras una idea central durante la conferencia de prensa brindada luego de su reunión con el Gabinete ampliado: que la emergencia se enfrentó con rapidez, coordinación y presencia territorial. El mandatario reconstruyó paso a paso cómo actuó el Gobierno provincial frente a uno de los episodios más duros que dejó el temporal en el sur tucumano.
Primero, Jaldo ubicó el contexto: “La provincia de Tucumán lleva acumulado en estos meses casi novecientos milímetros, cuando el promedio anual está entre mil quinientos y mil seiscientos. Es decir, que en tres meses y medio ha caído casi el setenta por ciento del agua que debería caer en todo el año”.
“Estamos viviendo momentos climáticos muy diferentes y muy complejos. Si analizamos años anteriores, no hay antecedente de la cantidad de milímetros que han caído en el norte argentino y parte del centro del país”.
En ese marco, el gobernador subrayó que, “Con un día de anticipación, realizamos un operativo avisando a todos los vecinos de La Madrid que tenían que salir organizadamente de sus casas para instalarse sobre la ruta 157 o dirigirse a viviendas de familiares en otras localidades”. Según explicó, muchas familias escucharon esa recomendación y salieron a tiempo, mientras que otras permanecieron en sus viviendas y luego debieron ser evacuadas.
Uno de los puntos más fuertes estuvo en la decisión de intervenir la ruta para acelerar el drenaje: “Hemos cortado en tres tramos la ruta 157, una ruta nacional, arriesgándonos a cometer un delito federal, porque la ruta no es de la provincia. Sin embargo, esa decisión nos ayudó a desagotar rápidamente el pueblo de La Madrid”.
“En años anteriores el pueblo estuvo cinco o seis días bajo el agua. En esta oportunidad el agua entró el miércoles a la madrugada y el viernes a la tarde ya estábamos limpiando las casas”.
El mandatario también puso el acento en lo que vino después: la etapa más silenciosa, pero decisiva, de limpiar, desinfectar y empezar a recomponer la vida cotidiana. Según señaló, “El viernes y el sábado había más de mil quinientas personas de otros municipios y comunas limpiando cada una de las casas de los pobladores, desinfectando con lavandina y fumigando”. A la vez, afirmó que el hospital local ya retomó su funcionamiento y que el agua potable volvió a estar disponible en gran parte de la localidad.
En el cierre, Jaldo destacó: “La asistencia fue por tierra, por agua con lanchas y por aire con el helicóptero. No dejamos un rincón sin revisar”. Y agregó otra definición que buscó marcar el tono de toda la intervención: “Gracias a Dios y al trabajo conjunto no hemos tenido que lamentar una sola víctima".