Jaldo advirtió sobre la fragilidad financiera de Tucumán
Según explicó, Tucumán pierde entre 10.000 y 15.000 millones de pesos por mes, en un contexto agravado por el impacto del temporal.


El gobernador Osvaldo Jaldo describió un escenario complejo para Tucumán, atravesado por dos frentes simultáneos: el fuerte impacto de las inundaciones y una marcada retracción de ingresos que obliga a la provincia a administrar con extrema cautela sus recursos.
En una entrevista televisiva, el mandatario señaló que la desaceleración económica redujo el consumo y, con ello, la recaudación del IVA, una variable que afecta de manera directa la coparticipación. Según precisó, esa caída representa para la provincia una pérdida mensual de entre 10.000 y 15.000 millones de pesos, lo que obligó a utilizar fondos ahorrados en etapas anteriores para sostener servicios esenciales como salud, seguridad y comedores escolares. En ese marco, definió la situación actual como un equilibrio muy finito.
El planteo oficial apunta a mostrar que el deterioro macroeconómico nacional ya tiene efectos concretos sobre la administración tucumana. Con menos recursos disponibles y mayores exigencias operativas, la prioridad del Ejecutivo pasa por preservar el funcionamiento básico del Estado sin romper el delicado balance financiero.
Jaldo también vinculó ese contexto con la necesidad de sostener el diálogo con el gobierno de Javier Milei. Planteó que, en una coyuntura tan sensible, no hay margen para disputas estériles, sobre todo cuando sectores centrales para la economía tucumana —como las zafras— enfrentan además el aumento de costos por el encarecimiento de los combustibles.
En paralelo, el gobernador repasó la magnitud del evento climático que golpeó a la provincia. Explicó que, frente a una alerta amarilla que proyectaba unos 50 milímetros, en algunas zonas se registraron hasta 250 milímetros en muy poco tiempo. A eso se sumó el aporte hídrico proveniente del sur de Salta y de Catamarca, que impactó sobre el Dique El Cadillal y provocó desbordes en los ríos San Francisco y Marapa.
Ese cuadro derivó en anegamientos severos en distintas localidades, entre ellas La Madrid, incluso en sectores donde no se habían registrado lluvias directas. Según indicó, la respuesta oficial se concentró en la asistencia a evacuados, la recuperación de caminos productivos y la normalización paulatina de las clases en unas 50 escuelas afectadas.