Hantavirus: un infectólogo de la UNT explicó por qué el brote generó alerta internacional
El especialista aclaró que el virus requiere contacto estrecho y no tiene la capacidad de contagio del COVID, el sarampión o la influenza.


El brote de hantavirus detectado en el crucero polar MV Hondius, que había partido desde Ushuaia rumbo a las Islas Canarias, activó alertas sanitarias internacionales por la confirmación de casos vinculados a la variante Andes, una cepa poco frecuente con capacidad de transmisión entre personas.
El episodio tuvo repercusión global porque la embarcación permaneció varias semanas en altamar y trasladaba pasajeros de distintos países. Según se informó, las autoridades sanitarias realizaron rastreos epidemiológicos de personas que estuvieron a bordo en lugares como Reino Unido, Alemania, Suiza, Singapur, Sudáfrica y Estados Unidos.
El médico infectólogo Juan Manuel Núñez, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán, analizó el caso en el programa Meta Ciencia, de Radio Universidad Tucumán, y explicó por qué el brote generó preocupación internacional: “Fue la tormenta perfecta: estar en un lugar donde no se puede salir, en medio del mar, con un virus que se transmite de persona a persona”, describió.
El especialista aclaró, sin embargo, que el hantavirus no tiene el mismo potencial de propagación que otros virus respiratorios de alta transmisibilidad: “No tiene la capacidad de contagio del COVID, del sarampión o de la influenza. Requiere un contacto estrecho entre personas para transmitirse”, sostuvo.

Núñez explicó que el hantavirus suele transmitirse al inhalar partículas virales presentes en la orina, saliva o excremento de roedores infectados. La variante Andes, identificada en la región patagónica, tiene una característica excepcional dentro de este grupo viral: “La variante Andes es la única cepa de hantavirus que puede transmitirse de persona a persona”, señaló.
El infectólogo recordó que el virus fue reconocido formalmente en Argentina a partir de 1996, luego de un brote en la Patagonia. También mencionó el antecedente de Epuyén, entre 2018 y 2019, cuando un contagio asociado a un evento social derivó en más de 30 casos y 12 fallecimientos y dejó a comunidad con heridas de las que aún busca recuperarse.
Respecto de la provincia, Núñez indicó que Tucumán fue considerada durante años una zona libre de hantavirus, aunque desde 2016 comenzaron a registrarse casos aislados, principalmente en Burruyacú: “Las cepas que circulan en Tucumán son Orán y Bermejo, y no se transmiten de persona a persona”, aclaró.
Luego de los primeros casos autóctonos, especialistas del ANLIS-Malbrán estudiaron roedores locales y confirmaron la presencia del virus en algunas zonas. El infectólogo destacó además que la provincia cuenta con capacidad diagnóstica mediante análisis de sangre y pruebas PCR: “La sospecha clínica es fundamental, sobre todo cuando hubo exposición en lugares cerrados o con presencia de roedores”, explicó.
Entre las recomendaciones, Núñez pidió evitar el contacto con espacios cerrados donde pueda haber roedores o polvo contaminado. También sugirió ventilar durante al menos 30 minutos galpones, depósitos o viviendas cerradas antes de ingresar, limpiar con lavandina y no barrer en seco: “El lavado de manos, el distanciamiento y el uso de barbijo cuando hay síntomas siguen siendo herramientas fundamentales”, concluyó.
Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, dolores musculares, cansancio y dificultad respiratoria. Ante esos cuadros, especialmente después de actividades rurales o exposición a zonas con presencia de roedores, se recomienda consultar rápidamente al sistema de salud.