Cáncer colorrectal: por qué insisten en no postergar los controles
Desde el sistema público remarcaron que el diagnóstico temprano permite detectar pólipos, prevenir la enfermedad y mejorar las posibilidades de cura.


Hablar de cáncer colorrectal sigue siendo, para muchas personas, un tema incómodo o lejano. Sin embargo, se trata de una de las enfermedades más frecuentes y, al mismo tiempo, de una de las que mejor puede enfrentarse cuando se detecta a tiempo. En eso insisten desde el sistema público de salud de Tucumán, donde el mensaje vuelve a repetirse con fuerza en el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Colorrectal: los controles salvan vidas.
En el Hospital Nicolás Avellaneda, el cirujano y especialista en coloproctología doctor Eduardo Javier Resina, responsable del área de screening o búsqueda de esta patología, viene observando una realidad que preocupa: hay síntomas que suelen minimizarse, controles que se postergan y pacientes que llegan tarde a la consulta por creer que se trata de algo menor.
La clave, según remarca, está en entender que esta enfermedad no aparece de un día para otro. En muchos casos, comienza con lesiones precursoras que pueden detectarse antes de que el cuadro avance. Ahí es donde la prevención deja de ser una consigna general y se vuelve una herramienta concreta.
“Por lo tanto, la prevención es trascendental. Este cáncer tiene una lesión precursora que son los pólipos. Al hacer la deteccion a tiempo, podemos hacer una cura total y prevenir la patología. Es un dato sobre el cual nosotros conversamos año a año, porque los estudios para detectar este tipo de pólipos se hacen en el sector público sin muchos requisitos y en forma gratuita”, aseguró.
Uno de los puntos que hoy genera mayor atención es la edad de inicio de los controles. Aunque las recomendaciones generales suelen poner el foco a partir de los 45 años, la aparición de casos en personas más jóvenes encendió una alarma y obliga a mirar el tema con mayor anticipación, sobre todo cuando existen antecedentes familiares o síntomas persistentes.
Sobre esos signos, Resina indicó: “Cualquier trastorno digestivo puede ser un síntoma. Si bien no son específicos, salvo cuando la enfermedad está muy avanzada, por una obstrucción o distención intestinal muy grande. La gente debe estar muy atenta a cualquier tipo de sangrado que en general lo atribuye a hemorroides. Si uno no consulta con un especialista, difícilmente pueda detectar o entender de qué se trate el cuadro. Tenemos un dispositivo, que nos ayuda con el tema de la sangre oculta en materia fecal, que es muy parecido a lo que es el test de embarazo, donde con una tirilla se puede saber. La gente con constipación, que la alterna con diarrea o tiene muchos problemas intestinales, con una consulta al médico puede resolver sus problemas y determinar si es necesario hacer la videocolonoscopía o algún estudio extra. Si alguien tiene antecedentes familiares debe comenzar con los controles de manera más temprana, al menos diez años antes que el resto de la población”.
El especialista también puso el foco en un aspecto cotidiano que muchas veces pasa inadvertido: la alimentación. Lo que se come todos los días, advirtió, también puede ir moldeando un terreno favorable o desfavorable para la aparición de esta enfermedad. Por eso, además del control médico, la prevención también empieza en hábitos básicos y sostenidos en el tiempo.
“Está comprobado que la alimentación, sobre todo, los productos ultraprocesados, tienen mucha influencia en el cambio de la flora intestinal, generando una reacción de tipo inflamatorio que puede favorecer el terreno para que se produzca un cáncer. En este esquema, es fundamental consumir una dieta con mucha fibra, con muchos vegetales de color verde y fruta, que ayuda a la buena absorción y producción de materia fecal. además del no enlentecimiento del tránsito intestinal. Hay que estar atento a la alimentación y al consumo abundante de agua”, concluyó.