La Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos atraviesa un momento clave en su desarrollo institucional, marcado por una significativa donación privada y un reconocimiento internacional que posiciona su modelo educativo como referente.
El director de la institución, Alejandro Mohamed, confirmó que la escuela fue incluida como heredera en el testamento de un vecino de la ciudad, lo que permitirá proyectar nuevas obras a futuro.
“Cuando recibimos la noticia nos sorprendió enormemente. Más allá del valor económico, lo entendemos como un gesto de reconocimiento hacia la institución y hacia el trabajo de toda la comunidad educativa”, expresó.

Una donación inesperada con fuerte valor simbólico
El aporte proviene de la familia Santilli, a través del testamento de Clemente Santilli, quien decidió destinar sus bienes a la escuela.
Según explicó Mohamed, el proceso legal aún está en curso: “Primero tuvimos que ser reconocidos como herederos. Ahora comienza la etapa de adjudicación de bienes, que es larga y compleja. Recién después podremos determinar el valor y avanzar en la venta de los inmuebles”.
En ese sentido, aclaró que todavía no es posible establecer el monto de la herencia ni la cantidad de propiedades involucradas. “Queremos ser muy responsables y no generar expectativas hasta que todo esté definido judicialmente”, sostuvo.
El destino de los fondos también está condicionado por el propio testamento: “La voluntad fue que se construya algo en la escuela que lleve su nombre. Ese será el objetivo”.
Proyectos en análisis
Si bien aún no hay definiciones concretas, desde la institución ya trabajan en posibles iniciativas. “Tenemos dos o tres proyectos en carpeta y estamos pidiendo presupuestos. Pero no podemos anticipar nada hasta saber con qué recursos contamos”, explicó el director.
La donación se suma a una dinámica institucional que, según Mohamed, se basa en la confianza generada por la gestión: “Hay un círculo virtuoso que es hacer, mostrar y pedir. Primero demostramos lo que somos capaces de hacer y eso genera confianza en la comunidad”.

Reconocimiento de la FAO: un modelo a replicar
En paralelo, la escuela fue seleccionada por la FAO como uno de los casos de estudio a nivel mundial por su vínculo exitoso con el sector agropecuario.
“Van a investigar alrededor de diez escuelas en el mundo y una de ellas es la nuestra. Para nosotros es un reconocimiento enorme”, señaló Mohamed.
El objetivo del organismo internacional es analizar experiencias educativas que logren articular formación académica con el mundo productivo, con la intención de replicar esos modelos en otros países.
“Que nos consideren un caso exitoso y quieran estudiar cómo lo hicimos es una doble valoración y también una gran responsabilidad”, agregó.
Calidad educativa y gestión institucional
El director también destacó el rol de los sistemas de calidad en el funcionamiento de la escuela, particularmente la implementación de normas internacionales.
“Trabajamos con una metodología basada en procesos, con auditorías internas y controles permanentes. Eso genera transparencia, mejora continua y compromiso de todo el equipo”, explicó.
Según indicó, este enfoque permite sostener el crecimiento institucional y fortalecer la confianza de familias, estudiantes y organizaciones.
El desafío de la natalidad
Consultado sobre el contexto educativo actual, Mohamed advirtió que la principal preocupación a futuro es la caída de la natalidad.
“En los últimos años hubo una disminución muy marcada en la cantidad de nacimientos. Eso inevitablemente va a impactar en las escuelas”, señaló.
En cambio, relativizó el impacto de la educación a distancia como reemplazo del sistema tradicional: “La presencialidad, la socialización y el vínculo con el docente son fundamentales. Eso quedó muy claro durante la pandemia”.
Finalmente, sostuvo que el desafío será sostener la calidad educativa para seguir siendo una opción elegida: “Las familias van a tener que elegir y nuestro objetivo es seguir ofreciendo un proyecto sólido”.
Con una combinación de reconocimiento internacional, compromiso comunitario y nuevas oportunidades de crecimiento, la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos proyecta su futuro sobre bases sólidas, sin perder de vista los desafíos que atraviesa el sistema educativo.
