A más de dos años de la trágica muerte de Matthew Perry, el inolvidable Chandler Bing de la mítica serie Friends, la justicia de los Estados Unidos dictó una de las sentencias más esperadas, polémicas y escandalosas de la industria del entretenimiento.
En las últimas horas, un tribunal federal de Los Ángeles determinó la cantidad exacta de tiempo que pasará tras las rejas Kenneth Iwamasa, el exasistente personal del actor y el autor material de suministrarle la dosis letal de ketamina que terminó con su vida. El veredicto final desató una oleada de furia e indignación global.
Kenneth Iwamasa, el exasistente personal del actor.(CAPTURA DE PANTALLA)
A pesar de que el entorno del querido artista y millones de fanáticos exigían una pena ejemplar de hasta 15 años de prisión por el terrible entramado, el dictamen de la jueza Sherilyn Peace Garnett fue considerado por muchos como un verdadero insulto a la memoria del actor.
Iwamasa fue condenado a 3 años y 5 meses de cárcel (41 meses en total), sumado a una multa económica de 10.000 dólares y dos años de libertad condicional supervisada. Una pena insólita para quien era el encargado de proteger a la estrella de Hollywood y terminó convirtiéndose en su verdugo para evitar un castigo mayor tras pactar con la fiscalía.
La secuencia de los hechos que terminaron con la vida de Matthew Perry
El caso penal sacó a la luz los detalles más macabros y perturbadores de las últimas horas de vida del intérprete. Según los documentos oficiales, Iwamasa,con quien Perry convivía en su lujosa mansión y le pagaba un sueldo anual de 150.000 dólares, se había transformado en un "médico de facto" sin ningún tipo de capacitación profesional.
En las semanas previas al deceso, el asistente le administraba de forma clandestina entre seis y ocho inyecciones diarias de ketamina, ignorando por completo los peligros mortales de la adicción que el actor relataba en su libro de memorias Friends, Lovers, and the Big Terrible Thing.
Matthew Perry como parte del elenco principal de Friends.(ARCHIVO)
La investigación judicial reveló que el fatídico 28 de octubre de 2023, Perry ya había recibido dos dosis de la sustancia cuando le ordenó a su empleado una frase que hoy estremece al mundo: "Ponme una grande". Iwamasa acató la orden, le inyectó la potente dosis ilegal y abandonó la residencia para hacer unos mandados cotidianos. Al regresar, encontró al actor muerto, flotando boca abajo en el jacuzzi de la propiedad.
El asistente no operaba solo, para sostener el consumo desenfrenado de la celebridad, trabajó con el doctor Salvador Plasencia, quien era el encargado de proveer decenas de viales de ketamina por miles de dólares y de enseñarle a Iwamasa cómo usar las jeringas de forma casera.
Asimismo, en el entramado participó Erik Fleming y la temida Jasveen Sangha, conocida en el submundo de Los Ángeles como la "Reina de la Ketamina", quien ya recibió una condena de 15 años de prisión.
No obstante, según los reportes pertinentes, las autoridades comprobaron que el asistente intentó encubrir el crimen en un primer momento. Tras llamar al 911, Iwamasa borró todos los mensajes de su celular, destruyó evidencias de las jeringas en la casa y le mintió descaradamente a la policía ocultando el uso de las drogas.
La madre de Matthew Perry, Suzanne Morrison, antes de la lectura de la sentencia de Kenneth Iwamasa.(AP)
Recién cuando se vio acorralado por los allanamientos del FBI decidió confesar para negociar su pena. "Confiamos en un hombre sin conciencia y mi hijo pagó el precio", lanzó ante la prensa Suzanne Morrison, la madre de Matthew, exponiendo el dolor de una familia que hoy siente que la justicia le dio la espalda en un momento crítico.