El miércoles pasado, VíaDocumentos accedió a una transcripción del famoso poema anónimo La Cautiva, al cual Jorge Cafrune puso música y convirtió en canción.
En un antiguo cuaderno de actas perteneciente a Angélica Ernestina Candelaria Amadeo Cadret, una joven de la aristocracia porteña de principios del siglo XX, los versos cobran vida y se convierten en un diálogo entre el cacique Alborebí y la cristiana Cautiva, que ansía por ser libre.

Los nietos de Angélica Ernestina, Esther Juana (88) y Abel Sulpicio (87) son los guardianes del antiguo libro de actas, que data de finales del siglo XIX, en los que la dama antigua transcribía poesías, canciones, y anotaciones personales de sus viajes y de sus vivencias.

En una caligrafía perfecta, producto de la enseñanza de la época, la joven aficionada a la música, transcribió una larga versión del La Cautiva, titulada "La Toldería, fragmento de una leyenda. El Cacique y la Favorita", atribuyéndole su autoría al renombrado poeta uruguayo Washington P. Bermúdez.
"Son muchas coincidencias. El cancionero de mi abuela es contemporáneo de Bermúdez. Por otra parte, ella viajaba mucho a Montevideo porque desde allá partían los barcos hacia Europa, así que tranquilamente podría haber leído el poema completo en alguna de las revistas uruguayas que este hombre dirigía. Bermúdez era un reconocido periodista y poeta de la época. ¿Sino Tana (como le decían cariñosamente a Angélica Ernestina) de dónde lo sacaría?," refuerza la hipótesis Abel, que es investigador histórico y genealógico.

"Creemos que la canción, o al menos el poema en que se inspira pertenece a este poeta uruguayo. Así está claramente anotado en el cuaderno de Tana, donde figura el texto completo del poema original, titulado 'La Toldería, fragmento de una leyenda. El Cacique y su Favorita", dijo Esther, portadora de unos increíbles ojos verdes que reflejan su espíritu inquieto.
Mientras el origen exacto del poema continúa siendo incierto, con sus anotaciones Tana nos abrió la posibilidad de ponerle nombre al autor de los versos, que Cafrune con su música acercó a todo el país.
La Toldería, fragmento de una leyenda. El cacique y su favorita
El Cacique:
Recliná, Kuñá, tu frente sobre míAquí corre fresco ambienteY el grato ambiente se sienteDe las praderas aquí,Reposá, bella cautivaDelicada sensitivaEn brazos de Alborebí,Que te ama con ansia ardiente sobre mí
Flor de ceibo perfumadaRoja flor,Son tus labios, mi adoradaComo nido en la enramadaLlenos de suave calor.Y es el murmullo del ríoEn las noches del estíoEl acento seductorDe tu boca enamorada;Flor de ceibo perfumadaRoja flor.
Si tus ojos son de ardientesResplandorTu pupila es transparenteComo el agua de la fuenteDe clarísimo color¿Quién no goza tu mirada?¿Quién al verte, dulce amada,No suspira por tu amor?Y cautivo no se sienteSi tus ojos son de ardienteResplandor?
Las cristianas hechicerasDel aduar,Cual calandrias prisioneras,Van cantando lastimerasLa prisión y su pesar,El cacique no las mira;Por tu amor, Kuñá deliraY a ti solo quiere amarAunque vivan plañiderasLas cristianas hechiceras del aduar
El cautivo y el nombradoPaladín,Que de sangre salpicadoVuelve al toldo, coronadoDe laureles y botín,¿No celebran tu belleza?Y no doblan su cabeza,Blanca flor de mi jardín,Cuando pasan por tu ladoEl cautivo y el nombradoPaladín?
Cuando viertan su armoníaEl tuyúEstaremos vida míaEn la verde selva umbríaBajo el dulce guaviyúEn la hamaca columpiados,Yo en tus brazos regaladosY sobre mi seno túAl ardiente medio díaCuando vierta su armoníaEl tuyú.
¿Qué más quieres mi cristianaPara ti?Si tu frente se engalanaCon la pluma soberanaDel cacique Alborerí?Tienes perlas y collares,Ricas telas a millares,Que en la lucha conseguíEntre sangre castellanaQué más quieres, mi cristianaPara ti?
La Favorita:
Tengo fieles servidoresQue se humillan al pasarY tu guardia me hace honoresTengo arroyos corredores,Tan profundos como el mar,Que serpean entre floresCon armónico cantar.
Tengo bosques de palmeras.Que al mecer su cabelleraCon sonora vibraciónHacen coro al triste sonDe las aves agorerasY acompañan la canciónDe las blancas prisioneras.
Tengo ajorcas y primoresImposible de contar,¡Fueron tantos tus favores!Tengo potros voladoresBlandas pieles de jaguar,Y mil pájaros cantoresEntre jaulas de coloresSuspendidas del Aduar.
Tengo esclavos con excesoDe mujeres sobro ya;Y a pesar de todo eso,Mucha falta, lo confieso,A tu pálida KuñáAy! En mi alma siento un peso.Que destruye mi embeleso,Generoso Tubichá.
El Cacique:
¿Qué te falta mi cristianaCaaicobé de la pradera,Más suave y hechiceraQue la luz de la mañana?Por satisfacer tu anheloQue no hiciera el Tubichá?Di la causa de tu dueloMi Kuñá.
Di la causa del dolorQue tu corazón oprimeQue te falta? Quieres, dime,Mas halagos, más amor?No te adora lo bastanteTu rendido Tubichá?Vela inquieto, deliranteMi Kuñá.
Al mirarme te sonrojas,Inclinando la alba frente,Y suspiras tristementeComo el aura entre las hojas¿Por qué callas, mi cautiva,Cuando te habla el TubicháY sollozas pensativaMi Kuñá?
¿Por qué anubla el resplandorDe tus ojos ese llanto,Mi sabia de dulce cantoMi arazá de blando olor?¿Qué pesar tu seno agitaQue no alcanza el Tubichá?Oh! Mi hermosa favoritaMi Kuñá.
Si la esclava guaraníTe persigue con su sañaY entristece mi cabañaPor celoso frenesí,Inmolada a tu rencorA tu plantas moriráTe lo juro por mi amor,Mi Kuñá.
Di la causa de tu llantoQue yo sepa tus enojosMi Kuñá de negros ojos,Mi sabia de dulce canto,Por satisfacer tu anhelo¿Qué no hiciera el Tubichá?Di la causa de tu dueloMi Kuñá.
La Favorita:
Ya que quiere saber de mis pesaresLa antigua causa mi doliente voz,Como el grito del naufragio en los maresTal vez conmoverá tu corazón.
La llorosa cristiana prisioneraTe contará su pesar, Albarchí…Ay! Al profundo mal que me lacera,Tu solo puedes, Tubichá, dar fin.
Óyeme con bondad.Y que mi acentoAbra tu corazón a la piedadComo la flor al suspirar del vientoAbre su cáliz y su aroma dá.
Luego postrando la frenteComo esclava reverenteA los pies de su señorCon palabras balbuceantesLa cautiva prosiguió.
No es de celos mi dolor:Otra causa lo motivaMi señor,Y fallece tu cautivaBajo el peso abrumador.
No me irrita la hermosuraDe la esclava guaraníQue vejeta en vida oscura;Yo bien se que es tu hermosuraPara mí.
Generoso TubicháPrefiriera tu KuñáNo decirte su dolor,Más lo ordena su señorY hablará.
Cuando miro por la alturaRemontarse el gavilán,Y el indómito alazánGalopar en la llanura,Se pregunta mi amargura¿Dónde van?
Al pensar que el arroyueloAun serpea más alláDonde el horizonte estáConfundiendo tierra y cieloSu raudal hice mi dueño¿Dónde van?
Al pensar que el arroyueloAun serpea más alláConfundiendo tierra y cieloSu raudal hice mi duelo¿Dónde va?
Y me siento vibradarComo el eco de TupáResonando en mi interiorAy! Contesta a mi dolor¿Dónde va?
Ese acento del alma me respondeQue busca el río la anchurosa mar.Y cuando en ella su raudal ensanchaSin obstáculo vaga, Tubichá.
Ese acento del alma me contestaQue huye al ginete el animal cerrilY que allá el gavilán en la florestaUn refugio de paz, AlborebíAguas y potro y gavilán altivosTienen campo y luz donde girar;¿Y acaso tiene el infeliz cautivoTan sublimes encantos, Tubichá?
Venga la luz y el aire de la vidaPara la pobre flor de tu jardínLuz a la prisionera entristecidaY aire de libertad, Alborebí!
Quiero gozar mi corazón opresoLo que el ave y el rápido alazán,Es la cadena maldecido pesoQue no alivian tus brazos, Tubichá.
Calló la esclava de labios rojos,Lanzole el indio feroz miradaLa prisionera cerró los ojos,Y su albo seno se estremecióCuando la ronca voz de su caciqueEsta sentencia sin piedad dictó.
El Cacique:
¿Tienes mi amor y suspiras,Cristiana por la libertad,Quejose de ser tu esclavoEl valiete Tubichá?
Con llanto de ingratitudAlpargatas de mi AduarEl fuego de los amores,Cautiva de blanca faz.
¿La esclavitud aborrecesY ansías la libertadLa mustia flor quiere riegoY el ave quiere volar?
Pues bien, ya dará cristiana,Mi justiciero puñal,Riego de sangre a la florY ancho espacio a la torcaz?
Hasta el fin te ha complacidoTu amoroso Tubichá,Serás libre por la muerteCon eterna libertad.
Cruzó la cautiva sus manos en ruegoY al pie del cacique de hinojos cayóUn Ay! De agonía sintiese, más luegoEn calma profunda y en tiste sociegoEl toldo quedó!
Glosario Guaraní
- Kuñá: favorita, querida.
- Tuyú: ave semejante al canario
- Caarobe: sensitiva
- Tupa: el gran espíritu divino
- Tubichá: cacique
