En 2004, Robbie Williams llegó a Buenos Aires en la cima de su carrera. Tras su show, conoció a Amalia Granata, una rosarina de 23 años. Lo que empezó como un rumor terminó en una noche de pasión confirmada que sacudió los medios y lanzó a la joven a una fama súbita que ella supo aprovechar muy bien.


Amalia Granata sumó un integrante muy tierno a su familia: de quién se trata
La historia sumó capítulos de honestidad brutal por parte de Amalia. En diversas entrevistas, ella recordó al cantante como alguien "divino y sencillo". Tras el encuentro, él le propuso sumarse a su gira mundial, pero la rosarina lo rechazó con una frase icónica y en una entrevista dijo que lo hizo porque: "No soy su caniche", priorizando su independencia personal.
El reencuentro secreto en una mansión de Beverly Hills
En 2007, el destino los volvió a cruzar en Los Ángeles. Amalia viajó por el casamiento de una amiga y contactó al músico. Para su sorpresa, Robbie la recordó y la invitó a su mansión en Beverly Hills. En ese barrio exclusivo, rodeado de estrellas, compartieron una tarde de charlas y recuerdos.

"No es un delito": el furioso descargo de Amalia Granata tras un obsceno comentario por su pasado con Robbie Williams
Durante la visita, el idioma fue un desafío divertido. Robbie no hablaba español y Amalia apenas entendía inglés. Usaron a una amiga como traductora para comunicarse. Allí, él intentó coordinar un nuevo encuentro en Chile, pero ella volvió a negarse para evitar el acoso de la prensa.

Ese nuevo rechazo hirió el ego del artista. Semanas después, en un recital en Chile, Robbie gritó el nombre de "Amalia" ante miles de personas. El gesto reconfirmó el romance ante los escépticos. Si bien no tuvieron una relación formal lo cierto es que este encuentro colaboró para que Amalia se hiciera famosa.

El recuerdo imborrable analizado desde la madurez actual
Hoy, Amalia analiza esos años con la madurez de su rol actual. Con humor, dice que hoy solo lo invitaría a tomar un vino. Asegura que en 2004 vivía su esplendor y no se dejó eclipsar por la fama del inglés. Logró transformar un momento efímero en la base de una carrera profesional muy sólida.
