Durante muchos años, Natalia Pastorutti fue identificada simplemente como “la hermana de La Sole”. Pero con el paso del tiempo construyó un camino propio dentro del folklore argentino y hoy atraviesa una etapa marcada por la tranquilidad, la familia y la música.
Instalada en Arequito, el pueblo santafesino donde nació y creció junto a Soledad Pastorutti, la artista combina su carrera solista con proyectos personales y una vida mucho más alejada de la exposición mediática permanente.

Cómo es la vida de Natalia Pastorutti lejos del ruido mediático
A los 43 años, Natalia mantiene un perfil completamente distinto al de otras figuras populares. Lejos de Buenos Aires y de la vida urbana, eligió continuar viviendo en Arequito, el lugar que considera fundamental para mantener la calma y la identidad familiar.
“Volver a Arequito nos daba la tranquilidad de seguir siendo las de siempre”, contó recientemente al hablar sobre la importancia que tiene el pueblo en su vida cotidiana y en la historia de su familia.

Además de dedicarse a la música, Natalia estudió abogacía y escribanía, carreras que logró terminar mientras acompañaba a Soledad en giras y festivales por todo el país.
“En las giras estudiaba en los micros y detrás de los escenarios”, recordó sobre una etapa donde combinaba los recitales con los exámenes universitarios.
Aunque nunca ejerció profesionalmente, la cantante aseguró que esa formación le aportó disciplina y estructura para afrontar distintos momentos de su carrera artística.
En paralelo, Natalia también comenzó a desarrollar proyectos vinculados a la televisión y a nuevos formatos de comunicación relacionados con la música popular y las tradiciones del interior del país.
El vínculo con Soledad Pastorutti y su carrera como solista
Después de más de dos décadas acompañando a Soledad sobre los escenarios, Natalia decidió apostar definitivamente a su carrera como solista y construir una identidad musical propia.
Según contó en distintas entrevistas, la propia Soledad fue una de las personas que más la impulsó a dar ese paso y a confiar en su potencial artístico.

“Jamás me pesó ser la hermana de Sole”, aseguró Natalia, que siempre destacó el cariño del público y el aprendizaje que le dejó acompañar el fenómeno musical de su hermana desde los años noventa.
En las últimas semanas presentó “Que siga latiendo”, un nuevo trabajo discográfico donde reafirma su vínculo con el folklore tradicional, pero incorporando sonidos más actuales y una búsqueda artística personal.
La cantante también explicó que su estilo musical tiene diferencias claras con el repertorio de Soledad. “Busco un sentido muy tradicional y popular, pero con un tinte actual”, sostuvo al hablar de su identidad artística.
Lejos de las peleas mediáticas y las disputas familiares que suelen rodear a muchas figuras del espectáculo, Natalia y Soledad mantienen una relación cercana y de permanente apoyo mutuo, tanto arriba como abajo de los escenarios.
