Rosario fue escenario de un hecho delictivo que roza lo absurdo y que rápidamente se volvió viral en las redes sociales. Un ladrón, decidido a llevarse una bicicleta que estaba encadenada en la vereda, se encontró con una dificultad inesperada: la linga de seguridad era demasiado resistente. Lejos de desistir, el sospechoso protagonizó una maniobra violenta y poco frecuente.
El video de las cámaras de seguridad de la esquina de Suipacha y San Luis muestra la secuencia completa del robo. Tras varios intentos fallidos por romper el acero del candado, el joven comenzó a tironear del árbol al que estaba sujeta la bicicleta. Con una fuerza desmedida y aprovechando que el ejemplar era joven, logró desenterrarlo por completo para deslizar la cadena por el tronco y escapar.
Cámaras de seguridad captaron el insólito método
La grabación no deja lugar a dudas sobre la impunidad con la que actuó el delincuente en plena vía pública. Los vecinos de la zona, al encontrarse con el árbol arrancado y tirado en el suelo, revisaron los monitoreos y se toparon con la bizarra imagen. "Es increíble lo que hacen con tal de robar", comentaron los residentes del barrio Lourdes, indignados por la pérdida del rodado.
El delincuente se tomó varios segundos para balancear el tronco hasta que cedió la tierra. Una vez que el árbol quedó horizontal sobre la vereda, simplemente retiró la linga intacta y huyó del lugar antes de que llegara cualquier patrulla.
Indignación de los vecinos por el daño al arbolado público
El hecho generó una doble indignación en la comunidad rosarina por el ataque gratuito a un ejemplar que formaba parte del paisaje urbano. El dueño de la bicicleta radicó la denuncia, pero hasta el momento no hay detenidos por el particular episodio. Los vecinos exigen mayor patrullaje en una zona que se ha convertido en blanco fácil para este tipo de arrebatos creativos.
La policía local ya cuenta con las imágenes del rostro del implicado, quien actuó a cara descubierta y con total tranquilidad. Este robo expone una nueva faceta de la delincuencia, donde ya ni siquiera las estructuras fijas parecen ser un obstáculo suficiente. La pérdida del ejemplar arbóreo suma una preocupación ambiental a la ya crítica situación de seguridad que atraviesa la ciudad.