A fines de la semana pasada, la administración del intendente Rodrigo Aristimuño había solicitado a los gremios que nuclean a los trabajadores municipales, postergar la paritaria ante la situación económica que atraviesa el Municipio.
En el acta se expresa: “se mantendría sin modificaciones la estructura salarial vigente para el período en curso” y se pide "un pase a cuarto intermedio, convocando a las partes a una nueva audiencia paritaria en un plazo perentorio de 30 días".
Días después, en Asamblea, el Sindicato de Trabajadores Municipales decidió dar lugar al planteo que realizó el Departamento Ejecutivo.
Caída de coparticipación y recaudación
El pedido que se realizó a los trabajadores se basa fundamentalmente en "las políticas macroeconómicas del Gobierno Nacional".
"Las cuales han generado una drástica e histórica ccaída en los niveles de coparticipación federal y provincial, complementada por una severa contracción en la recaudación de tasas locales”, expresaron.
“Este escenario de asfixia presupuestaria remite a saldos netamente deficitarios que impiden de manera fáctica asumir nuevos compromisos de incremento salarial en el presente mes, priorizándose la garantía de pago en tiempo y forma de los sueldos básicos vigentes de la totalidad de la planta”, rubricaron en el acta.
Un escenario previsible
Aristimuño a comienzos del mes pasado había reconocido que "le resultó muy difícil" juntar el dinero para cumplir con los sueldos de mayo.
En dicha oportunidad, el Jefe Comunal calificó la situación como "catastrófica", por lo que se avizoraba una marco de complejidad ante las nuevas paritarias en el mes de pago del medio aguinaldo.
"El contexto hizo que el pago de sueldos se haya puesto cuesta arriba. De hecho en alguna ocasión se desdobló, dando prioridad a los trabajadores municipales y luego la planta política", había manifestado.
Además confirmó que se dispuso congelar los sueldos de los funcionarios desde hace meses, y reconoció que lleva dos meses sin cobrar su salario.
