Los puntaltenses Joaquín Ezequiel Álvarez y Fernando Gabriel Pereyra demandaránn a la consejera escolar Fiorella Damiani y también a la Justicia, por daños y perjuicios.
Ambos presentaron una demanda civil en la que reclaman una indemnización superior a los 40 millones de pesos al Estado y a la propia denunciante, luego que Damiani fuera condenada por falso testimonio contra Álvarez y Pereyra.
Los argumentos
En el planteo formulado la semana pasada, que se hizo bajo el asesoramiento del abogado Juan Ignacio Vitalini, se pretende un monto de 40.320.000 pesos e intereses.
La presentación fue realizada ante el Juzgado Contencioso Administrativo.
Las víctimas de Damiani, sostienen que fueron injustamente detenidos por diez días en un calabozo de la DDI, como consecuencia de una denuncia que luego fue considerada falsa por la Justicia.
Reclaman una reparación económica por los perjuicios sufridos durante su detención, consideran que fueron privados de su libertad por una acusación que no se correspondía con los hechos; teniendo en cuenta que tras haber sido acusados por violación, los videos recuperados dejaron en evidencia las mentiras de la consejera escolar
Apelación y reparación económica
El fiscal Mauricio Del Cero había solicitado 9 años de prisión con inmediata detención y cumplimiento efectivo. La condena de 3 años de prisión en suspenso no conformó a nadie, por lo que fiscalía y el abogado Juan Vitalini, apelarán el fallo.
Con esa condena Fiorella Damiani seguirá libre.
Álvarez y Pereyra contaron: "Fuimos apresados por orden del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires, a pedido de la fiscal Marina Marcela Lara, alojados en un calabozo de la DDI, con personas privadas de su libertad, quienes obviamente tomaron conocimiento del delito por el cual allí nos encontrábamos, delito que claramente no es de los más respetados en el circulo carcelario y nos lo hicieron saber".
Ambos coincidieron en que "las agresiones físicas y principalmente psicológicas nunca cesaron, no solo por parte de los oficiales, sino también por de los mismos detenidos".
"Permanecimos en lo que se denomina “buzón”, iincomunicados, sin visitas, ni ventanas, sin poder ver la luz del sol, durmiendo en una cama de hormigón armado, sin sanitarios y con una pequeña entrada de aire. En ese lugar era imposible determinar si era de día o de noche, sin entender que es lo que realmente estaba pasando y cual era nuestra situación", expresaron a través de un escrito presentado por el abogado.