La disolución del Instituto Nacional del Cáncer, cuyas funciones fueron absorbidas por el Ministerio de Salud de la Nación, encendió alertas en el sistema sanitario. Desde Misiones, la directora del Instituto Misionero del Cáncer, Marcela Kober, analizó el impacto de la medida y sostuvo que la provincia tuvo que asumir tareas esenciales que antes contaban con respaldo nacional.
El INC funcionó durante más de una década como organismo rector en materia de prevención, estadísticas y planificación de políticas públicas vinculadas al cáncer. Su desaparición, advirtió Kober, deja a las provincias sin una referencia centralizada para la toma de decisiones sanitarias, especialmente en lo que respecta a registros y datos epidemiológicos, claves para diseñar estrategias de salud pública.
Según detalló, el debilitamiento del organismo no comenzó con su cierre formal. Entre noviembre de 2023 y junio de 2025 el instituto ya había reducido su planta de personal en un 37%, mientras que su presupuesto era 61% menor al ejecutado en 2023, antes del cambio de gestión nacional. Ese escenario ya había generado preocupación por el impacto en programas estratégicos.
En los últimos meses, explicó, se profundizó la retirada de recursos nacionales, tanto en infraestructura como en recursos humanos. Entre los programas afectados mencionó el test de sangre oculta en materia fecal para la prevención del cáncer de colon y el test de HPV para la detección del cáncer de cuello uterino. También quedaron sin continuidad numerosos contratos de trabajadores que cumplían funciones centrales, como los llamados “navegadores”, encargados de acompañar a los pacientes en el proceso de diagnóstico y seguimiento de estudios preventivos.
Ante esta situación, Misiones debió reorganizar su esquema de trabajo. Kober indicó que actualmente se articulan acciones entre el Instituto Misionero del Cáncer, el Ministerio de Salud Pública y el Parque de la Salud para sostener programas y garantizar el acompañamiento de los pacientes. La provincia absorbió además necesidades vinculadas a infraestructura y continuidad de servicios que anteriormente dependían de Nación.
En cuanto a los tratamientos de alto costo, explicó que si bien el INC no financiaba directamente la medicación, existía una vía de gestión con Nación que permitía acceder a fármacos, aunque con demoras. Tras la interrupción de ese mecanismo, el Parque de la Salud comenzó a hacerse cargo para evitar que los pacientes quedaran sin tratamiento. Actualmente, la provincia cubre el 100% de las terapias oncológicas para personas sin obra social.
Para dimensionar el impacto presupuestario, señaló que uno de los medicamentos más utilizados, el pembrolizumab —una inmunoterapia—, ronda los 20 millones de pesos por aplicación, que debe administrarse cada 21 días a un solo paciente.
Kober remarcó que la atención oncológica requiere un abordaje integral que incluya prevención, diagnóstico oportuno y acceso a tratamientos conforme a guías internacionales. También cuestionó la falta de explicaciones formales sobre el cierre del organismo y advirtió sobre el retroceso en materia de políticas públicas y en la construcción de evidencia científica vinculada a la prevención, como la vacunación.
En ese contexto, sostuvo que la provincia continuará sosteniendo con recursos propios las estrategias necesarias para garantizar la atención de los pacientes oncológicos en Misiones.