Jana Maradona declaró este martes en el juicio por la muerte de Diego Maradona. En ese marco, aportó detalles sobre los últimos días de su padre y dejó al descubierto cómo era el vínculo con el neurocirujano Leopoldo Luque.

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“Yo creí que Luque era honesto”, expresó Jana, aunque reconoció que su percepción cambió tras la exposición de los chats privados en que el médico la descalificaba. "Es una pelotuda esta piba. Te juro que no lo creo. Están re locos”, había dicho Luque sobre la hija del 10. "Según los chats que vimos hoy, parece que yo era una pelotuda que confió”, dijo Jana.
El mayor conflicto entre el equipo médico y la familia de Maradona estaba vinculado con las posiciones encontradas respecto de la internación de Diego. Mientras la familia quería que fuera en una clínica, Luque y compañía insistía con que fuera domiciliaria.
Cómo se decidió la internación domiciliaria
"Ya está amigo, domiciliario. Me peleé con todos. Dalma, de culo, pero la di vuelta. Me lucí", dice otro de los mensajes de Luque que se expusieron.
Según Jana, el médico descartó la opción de una clínica al considerarla “demencial” y propuso que Maradona continuara su recuperación en una vivienda, con atención permanente. La familia aceptó esta alternativa, convencida de que sería más adecuada para el exjugador.
No obstante, también contó que Gianinna había conseguido una casa que sería más cómoda para todos, pero le negaron la oportunidad de probar con esa vivienda.
"Gianinna había aportado otra casa más adecuada, pero le negaron la posibilidad. Tigre era más cercano para todos. Mi papá empezó la internación como consecuencia de la operación del hematoma. El consumo de alcohol nos preocupaba y el hematoma posiblemente era la causa de las caídas", explicó.
Cómo fueron los últimos días del 10
Antes de la internación domiciliaria en el country de Benavidez, Diego estuvo viviendo en Brandsen. Ahí pasó su cumpleaños número 60. Jana recordó que por aquel entonces ya no estaba bien.
“Había ido el día anterior al cumpleaños. Esa noche lo vi bien, cenamos, fue una noche linda. Al día siguiente había mucho movimiento por el festejo y él no se quería levantar, estaba de mal humor”, dijo.
“A lo largo de mi estadía en Brandsen, mi papá tenía episodios en los que se caía, se perdía, perdía el conocimiento. Tenía días mejores y peores, pero lo veíamos mal”, aseveró.
En tanto, sobre los días previos a su muerte comentó: "Se quedó con un enfermero y nosotros nos fuimos con el compromiso de no ir". Jana aseguró que fue el equipo médico quien sugirió esperar a que Maradona pidiera ver a su familia.

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"El viernes estaba bien, pero se lo notaba hinchado, con los ojos hinchados y la voz ronca. Pensé que quizás estaba un poco dormido", explicó en relación al viernes anterior a su fallecimiento, que fue el miércoles siguiente.
Por otro lado, hizo referencia al vínculo entre Maradona y Luque, al que definió como cercano y que excedía lo estrictamente profesional. Según explicó, existía "una relación de confianza" que incluía aspectos personales, lo que reforzaba el rol del médico dentro del entorno íntimo del exfutbolista.
