Así está hoy la casa de Ricardo Barreda en La Plata: consultorio odontológico, garaje y detalles congelados en el tiempo
La inquietante atmósfera de un hogar que aún conserva huellas de un suceso que conmocionó al país.


A más de 30 años de uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina, Ricardo Barreda volvió a ingresar a la casa de La Plata donde asesinó a las cuatro mujeres de su familia en noviembre de 1992. El regreso ocurrió durante la grabación de un documental para televisión abierta y se realizó con autorización de la Justicia bonaerense, en una decisión que volvió a generar conmoción y polémica.

El odontólogo recorrió durante varias horas el inmueble ubicado sobre la calle 48 junto al equipo de producción audiovisual. Según trascendió, Barreda habría explicado frente a cámara cómo ocurrieron los asesinatos y mostró los distintos ambientes de la vivienda donde se desarrolló la masacre que marcó a todo el país.
El ingreso al inmueble fue autorizado por la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires y contó con un importante operativo de seguridad. En el lugar participaron técnicos de filmación, personal judicial y efectivos policiales para supervisar el desarrollo de la producción televisiva.

La presencia de vehículos oficiales y personas ajenas al barrio generó preocupación entre los vecinos de la zona, quienes desconocían lo que estaba ocurriendo y llegaron incluso a comunicarse con el 911 antes de que se aclarara el motivo del operativo.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el estado de conservación de la vivienda, que permanece prácticamente intacta desde el día de la masacre. En el interior todavía se conserva el consultorio odontológico de Barreda con el sillón original, instrumentos médicos y hasta un diploma profesional colgado desde 1963.


La cocina también mantiene objetos de aquella época: utensilios sobre la mesa, un viejo televisor y un reloj de pared detenido exactamente a las 12:45. En el patio exterior continúa estacionado el histórico automóvil DKW de la familia, cubierto de polvo y bajo una parra seca, como si el tiempo se hubiera detenido desde aquel trágico episodio.