La muerte de Alejandro Zalazar, el anestesiólogo de 29 años que fue encontrado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Juncal al 4600, en el barrio porteño de Palermo, dejó de ser vista como una supuesta sobredosis aislada y pasó a convertirse en una trama cada vez más compleja, atravesada por sospechas de traiciones, maniobras oscuras y posible encubrimiento.

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Mientras la Justicia profundiza la investigación sobre el recorrido de los fármacos sustraídos del Hospital Italiano, una declaración se volvió central en el expediente, la de su hermana, Julieta.

En su testimonio, que hoy aparece como una pieza clave de la causa, Julieta Zalazar reconstruyó los momentos de angustia que atravesó al llegar al edificio de Palermo.
Siempre según su versión, lo que encontró allí no solo estuvo marcado por el impacto de la muerte de su hermano, sino también por una escena que, para ella, podría exponer una posible alteración de pruebas delante suyo. La principal señalada es Tati Leclercq, amiga y colega del anestesiólogo fallecido.
El testimonio de la hermana del anestesista fallecido sobre Tati Leclercq
En una reconstrucción minuciosa del caso, Mauro Szeta expuso las declaraciones que hoy agravan la situación judicial de Leclercq: "'Cuando yo llego al domicilio de Alejandro, me encontré con Chantal Leclercq en el hall del edificio, que además, entró al departamento y en un momento dado, manipuló el teléfono celular de Alejandro', declaró la hermana del muerto".
La revelación, difundida en las últimas horas por el periodista en Blender, provocó un fuerte impacto tanto en el ámbito sanitario como en el judicial. A partir de ese dato, surgió una de las principales incógnitas del expediente: qué buscaba Leclercq en el teléfono de Salazar y por qué lo manipuló.
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La hipótesis que comenzó a tomar fuerza es que habría existido un intento de eliminar mensajes que podrían comprometerla de manera directa con la entrega de las drogas que terminaron siendo fatales.
Julieta, hermana de la víctima, también fue tajante al describir la escena que presenció. De acuerdo con los testimonios incorporados a la causa y los primeros peritajes, la presencia de Chantal en el lugar no habría estado vinculada al acompañamiento de la familia en medio del dolor, sino a un interés concreto sobre el celular del anestesiólogo.

En esa misma línea, Szeta volvió a profundizar sobre la secuencia de hechos que hoy aparece como uno de los ejes centrales de la investigación y retomó otro tramo del testimonio de Julieta: "Repasando todo, ahora recapitulo, me acuerdo textual que en un momento dado Chantal manipuló el teléfono celular de mi hermano antes de que fuera secuestrado por la policía".
Hoy, una de las principales dudas que atraviesa a la querella es si Leclercq tenía acceso a las claves del celular o si, por el contrario, fue alguna última conversación entre ambos la que habría motivado su rápida aparición en el lugar apenas se conoció la muerte.

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Mientras el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera avanzan sobre el análisis pericial de los teléfonos secuestrados, el testimonio de Julieta Salazar pasó a ocupar un lugar central en la causa.
Para la investigación, su declaración podría ser clave para reconstruir la posible existencia de un circuito de drogas robadas que, según la hipótesis judicial, habría desembocado en una tragedia que quizá pudo haberse evitado.
