Un camillero confesó el abuso y asesinato de su beba de dos meses: la condena que recibió
El caso generó una profunda conmoción y se resolvió tras una decisión clave del acusado que cambió el rumbo del proceso judicial.


La Justicia de Mendoza dictó este martes prisión perpetua para Gustavo Ariel Olguín Ormeño por el estremecedor crimen de su hija Emma, una beba de apenas dos meses, en un caso que generó fuerte conmoción.

El acusado, quien se desempeñaba como camillero en un hospital, reconoció ante la jueza Mónica Romero su responsabilidad en el hecho ocurrido en agosto de 2023 en Las Heras.

Con esta confesión, evitó la realización del juicio por jurado previsto para los primeros días de mayo y admitió los cargos de homicidio agravado por el vínculo y alevosía, junto con abuso sexual con acceso carnal agravado.
El hecho se registró durante la madrugada del 13 de agosto de 2023 en el barrio Infanta. Cerca de la 1, una mujer se comunicó con el 911 al notar que su beba tenía dificultades para respirar y presentaba un cuadro alarmante.
Horas más tarde, alrededor de las 3, la pequeña Emma ingresó al Hospital Notti en estado crítico tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Si bien los médicos lograron estabilizarla en un primer momento, falleció dos días después.
Desde su llegada, el equipo de salud advirtió indicios compatibles con maltrato infantil. Los estudios revelaron lesiones de extrema gravedad, entre ellas una hemorragia cerebral y múltiples marcas visibles en el cuerpo.
Además, el informe médico confirmó la presencia de signos de abuso sexual y un severo cuadro de deshidratación, lo que agravaba aún más su estado general.
En una primera etapa de la investigación, la causa también involucró a la madre de Emma, quien fue señalada como sospechosa junto a su pareja.
No obstante, con el avance del expediente, un tribunal resolvió su sobreseimiento en junio del año pasado, pese al planteo de la fiscalía, que sostenía que debía tener responsabilidad penal en el hecho.
La decisión generó controversia, pero los jueces consideraron clave su declaración: había dejado a la beba al cuidado de su padre mientras asistía a una consulta odontológica en un hospital.
El informe del Cuerpo Médico Forense estableció que la causa de muerte fue un violento zamarreo sufrido el mismo día del crimen y que no existían lesiones previas.
Además, en el expediente se consignó que la madre mostraba preocupación por la salud de la niña y que actuó con desesperación al comunicarse con el 911 en el momento crítico.

Con la confesión de Olguín y la condena a prisión perpetua, el caso quedó cerrado, marcando uno de los episodios más impactantes y conmocionantes registrados en Mendoza en los últimos años.