Un caso que conmocionó a Estados Unidos terminó con una condena a cadena perpetua para una mujer que asesinó a su propia hija de apenas 17 meses en un brutal episodio ocurrido en 2024. La acusada, Channel Yonko, fue declarada culpable por la muerte de la pequeña Hannah Yonko, a quien apuñaló y luego arrojó desde el tercer piso de un hotel en el estado de Texas.

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El crimen ocurrió en octubre de 2024 en el Beachfront Palms Hotel, ubicado en la ciudad de Galveston. De acuerdo con la investigación, la mujer primero atacó a su hija con un cuchillo y luego la lanzó desde el balcón del hotel.
La bebé fue encontrada gravemente herida en la calle, cerca del edificio. Aunque fue trasladada de urgencia a un hospital, los médicos no lograron salvarle la vida debido a las severas lesiones que presentaba.
La confesión que impactó a los investigadores
Tras el ataque, un policía encontró a Yonko a unos 800 metros del hotel. Según el informe del agente, la mujer estaba llorando y hablando de su hija, afirmando que creía que la niña podía estar “enferma” y solicitando ayuda.
Sin embargo, con el avance de la investigación surgió un dato aún más perturbador. La acusada le confesó a un psicólogo que sentía que su hija estaba “poseída por demonios” y que quería “enviarla al cielo para liberarla de su tormento”.
Esa declaración fue uno de los elementos centrales que los fiscales utilizaron durante el juicio para reconstruir la motivación detrás del crimen.

Qué reveló la autopsia de la bebé
La autopsia determinó que la pequeña había sido apuñalada tres veces por la espalda antes de ser arrojada desde el balcón. Una de las puñaladas fue tan profunda que incluso le fracturó una costilla, lo que evidencia la violencia del ataque.
Además, las cámaras de seguridad del hotel registraron los movimientos de la mujer antes del asesinato. En las imágenes se la ve paseando a la niña en su cochecito por los pasillos del hotel. Luego sube a uno de los pisos superiores, donde finalmente arroja a la bebé por el balcón.
Durante el operativo, la policía también encontró una bolsa de basura en el garaje del hotel que contenía un cuchillo de desollar, además de juguetes y alimentos infantiles.

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La condena
Durante el juicio, los fiscales remarcaron la gravedad del hecho y señalaron que Yonko era “la única persona en el mundo que debía amar a Hannah incondicionalmente”, pero que en cambio terminó quitándole la vida.
Finalmente, el tribunal la declaró culpable y la condenó a cadena perpetua, cerrando uno de los casos más impactantes que sacudieron a la comunidad de Galveston.
