El boxeador misionero Ismael “El Terrible” Flores atraviesa el mejor momento de su carrera luego de conseguir una resonante victoria en Las Vegas frente al mexicano Isaac “Puro México” Lucero, un rival que llegaba invicto y como amplio favorito. El triunfo, logrado por decisión unánime en el T-Mobile Arena, posicionó al oriundo de Campo Grande como una de las grandes apariciones recientes del boxeo argentino y lo acercó a la posibilidad de disputar una corona mundial.
En una pelea pactada a diez rounds, Flores dominó el combate de principio a fin y se impuso con amplitud en las tarjetas de los jueces. El resultado no solo le permitió quedarse con títulos regionales, sino también ganar visibilidad en el circuito internacional.
Desde Barcelona, donde permanece tras la pelea, el púgil misionero reconoció el impacto que generó su actuación y valoró el reconocimiento que recibió en todo el país. También destacó que el aspecto mental fue fundamental para afrontar el desafío ante un rival de gran récord y poder de nocaut.
La preparación para el combate fue contrarreloj, con apenas dos semanas y media de trabajo específico junto a su equipo. Sin embargo, la estrategia diseñada resultó efectiva y le permitió imponer su estilo ante Lucero, quien nunca logró sentirse cómodo sobre el ring.
Flores explicó que la clave estuvo en mantener la inteligencia táctica y no caer en el intercambio permanente, pese a que su estilo natural suele inclinarse por la corta distancia. A partir del quinto round, aseguró, sintió que la pelea estaba completamente bajo control.
Detrás del presente exitoso hay una historia marcada por el esfuerzo y las dificultades. Criado en Campo Grande, en el seno de una familia trabajadora vinculada a la cosecha de yerba mate y té, el boxeador pasó gran parte de su infancia trabajando en tareas rurales junto a sus padres y hermanos.
Su acercamiento al boxeo comenzó a los 13 años y rápidamente se transformó en un proyecto de vida. Incluso dejó los estudios para dedicarse de lleno al entrenamiento y al trabajo, convencido de que el deporte podía ofrecerle un futuro distinto.
Con el paso de los años, acumuló títulos provinciales, regionales y nacionales, aunque atravesó momentos de incertidumbre y sacrificio antes de alcanzar reconocimiento internacional. En ese recorrido, destacó la disciplina y la fe como pilares fundamentales para sostenerse en los momentos difíciles.
Pese a la repercusión que alcanzó tras su victoria en Las Vegas, Flores mantiene intacto el vínculo con sus raíces y asegura que su mayor objetivo es seguir representando a Misiones y a la Argentina en el mundo.
Ahora, con su nombre instalado en el radar internacional, el misionero se ilusiona con la posibilidad de disputar una pelea por el título mundial y continuar escribiendo una historia que ya se convirtió en símbolo de superación y perseverancia.