El recorte presupuestario dispuesto por el Gobierno nacional sobre la Administración de Parques Nacionales encendió señales de alarma en torno al futuro del Parque Nacional Iguazú y de las Cataratas del Iguazú, uno de los principales atractivos turísticos y ambientales de la Argentina.
La medida, oficializada mediante la Decisión Administrativa 20/2026, implica una reducción de más de 2.500 millones de pesos para el sistema de áreas protegidas del país. En el caso del Parque Nacional Iguazú, la poda presupuestaria supera los 41 millones de pesos.
Especialistas en conservación advirtieron que el ajuste podría afectar directamente la infraestructura turística, la seguridad de los visitantes y las tareas de prevención y combate de incendios forestales dentro del área protegida.
Además, remarcaron que el parque no solo cumple una función ambiental estratégica, sino que también representa uno de los motores económicos más importantes para Misiones y para el turismo nacional.
El naturalista y museólogo Claudio Bertonatti cuestionó la lógica del recorte y sostuvo que los parques nacionales deben ser entendidos como inversiones estratégicas y no como gastos prescindibles. Según explicó, estas áreas generan un fuerte impacto económico a través de la actividad hotelera, gastronómica, el transporte, el comercio y los servicios vinculados al turismo.
En ese sentido, recordó que millones de turistas visitan cada año los parques nacionales argentinos y que gran parte de los visitantes extranjeros llegan al país atraídos principalmente por destinos naturales como las Cataratas del Iguazú.
También alertó que la reducción de recursos puede debilitar tareas esenciales de mantenimiento, conservación y protección ambiental en un contexto atravesado por el cambio climático y el aumento del riesgo de incendios forestales.
El especialista sostuvo además que los ecosistemas protegidos brindan servicios ambientales fundamentales, como la regulación hídrica, la estabilidad climática y la conservación de la biodiversidad, funciones que resultan claves para la calidad de vida y el desarrollo económico de las regiones.
Otro de los cuestionamientos apuntó a la falta de perfiles técnicos y ambientales especializados dentro de la estructura nacional encargada de gestionar las políticas ambientales y de conservación.
Mientras tanto, la preocupación crece en torno al futuro del área protegida que alberga a las Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad y consideradas uno de los destinos turísticos más emblemáticos de América Latina.