Una serie de maniobras vinculadas a la extorsión telefónica volvió a encender las alarmas en una investigación que avanza con múltiples derivaciones y un nivel de organización que sorprendió a los investigadores. El caso expone cómo un engaño bien armado puede escalar rápidamente y alcanzar a distintas víctimas sin que detecten la estafa a tiempo.

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Las primeras pistas surgieron a partir de una denuncia que encendió todas las alertas. A partir de allí, la pesquisa comenzó a reconstruir llamadas, transferencias y patrones que mostraban una estructura mucho más compleja de lo que se imaginaba en un inicio, con conexiones que empezaban a ordenar el avance de la causa y a dar forma al posible esquema detrás del hecho.

En el marco de una causa por extorsión telefónica, se confirmó que uno de los focos de la investigación se concentra en Gualeguaychú, donde una víctima fue contactada con un relato falso de una supuesta causa judicial en su contra. Bajo presión y urgencia, terminó entregando dinero antes de comprender que se trataba de un engaño cuidadosamente armado.
La estrategia detrás del engaño: perfiles falsos y presión psicológica
La maniobra tenía un nivel de organización mayor, con conexiones que se extendían incluso hacia el sistema penitenciario de Campana, donde dos de los involucrados cumplen condenas por homicidio, señaló el fiscal Lucas Pascual en diálogo con Radio Máxima. Habrían intervenido desde el interior de la unidad, coordinando parte del esquema delictivo y sosteniendo la operatoria con contactos externos.
Según la reconstrucción, la víctima fue presionada con información falsa y una urgencia judicial que buscaba generar miedo. Utilizaban perfiles que simulaban pertenecer a fuerzas de seguridad para reforzar la credibilidad del engaño, logrando así que la persona avanzara con pagos sin poder comprobar la veracidad de la situación. “Le daban dos horas para entregar el dinero”, describió el fiscal.
Nuevas detenciones y el avance de la investigación en el conurbano bonaerense
Además, se detectaron movimientos de dinero en zonas como Zárate y Campana. Pascual detalló que se secuestraron teléfonos, cuentas y registros de transferencias. Además, se realizaron allanamientos y se avanzó sobre nuevas líneas que permitieron identificar a más personas involucradas y reconstruir parte del circuito financiero utilizado para concretar las maniobras.
En paralelo, se ordenaron detenciones en el partido de San Isidro. En total, hay dos detenidas en el conurbano bonaerense y otras dos personas aún no localizadas. Algunas fueron alojadas en dependencias policiales hasta la definición de su situación procesal, mientras avanza la recolección de pruebas para determinar su rol dentro de la organización.

La causa sigue abierta y no se descarta la existencia de más víctimas. El fiscal Lucas Pascual advirtió que, por la operatoria y los números de cuentas detectados, podrían existir más casos. Todo indica que la extorsión telefónica investigada no habría sido un hecho aislado, sino parte de un sistema más amplio que podría haber operado en distintos puntos del país, bajo un mismo patrón de engaño.
