En el último tiempo, el trabajo inclusivo también llegó a los centros de detención, donde los internos de penales vienen volcando diversas capacitaciones en obras que benefician a la comunidad. Ahora le llegó el turno a las escuelas públicas, donde dejaron en condiciones los espacios donde se educa nuestra juventud.
Mientras los docentes y alumnos notaban los cambios en las aulas, comenzaban a descubrir cómo estas intervenciones podían transformar la dinámica cotidiana. Mesas y sillas deterioradas cobraron nueva vida, y la curiosidad crecía sobre hasta qué punto estas mejoras facilitarían la enseñanza y el aprendizaje dentro de la escuela.
Escuela Primaria Nº 4 Pablo Pizzurno de Gualeguay(Vía Gualeguaychú)
El trabajo se realizó en la Escuela Primaria Nº 4 Pablo Pizzurno de Gualeguay, en colaboración con la Unidad Penal Nº 7 de la misma ciudad. Los internos de penales participaron activamente en la restauración del mobiliario escolar, mejorando mesas y sillas deterioradas y optimizando los espacios de las aulas, generando un impacto positivo en la rutina educativa.
Transformación de espacios educativos: un cambio que se siente
Mesas con pintura desgastada, estructuras oxidadas y piezas fuera de servicio dificultaban el uso cotidiano de las aulas. Gracias al proyecto, gran parte del mobiliario fue restaurado: se limpiaron, repararon y reemplazaron superficies de melamina, dejando los espacios más seguros y funcionales para docentes y estudiantes durante sus actividades diarias.
Unión de esfuerzos: restauración del mobiliario escolar
El equipo directivo, junto con la cooperadora escolar y mediante una donación privada, impulsó la restauración. Los talleres de carpintería y herrería de la Unidad Penal de Gualeguay permitieron reacondicionar mesas, reparar apoyos deteriorados y volver a poner en uso mobiliario que había quedado guardado por su mal estado, incorporándolo nuevamente a la dinámica de las aulas.
Escuela Primaria Nº 4 Pablo Pizzurno de Gualeguay(Vía Gualeguaychú)
Además, algunas mesas se adaptaron en sus dimensiones, reduciendo aproximadamente 15 centímetros de ancho mediante corte y nueva soldadura. Esto permitió reorganizar mejor el espacio dentro de las aulas, mejorar la circulación de docentes y alumnos, y optimizar el uso de cada salón para el desarrollo de actividades pedagógicas de manera más eficiente y cómoda.
Gracias a esta iniciativa, los internos de penales demostraron cómo la capacitación y el trabajo inclusivo pueden generar un impacto concreto en la comunidad. La restauración del mobiliario escolar no solo mejoró la funcionalidad de las aulas, sino que también dejó un ejemplo positivo de colaboración y compromiso social que fortalece la educación en la región.