La deserción escolar y el ausentismo sostenido se convirtieron en una preocupación creciente que exige respuestas más ágiles y coordinadas. En ese camino, se impulsa una estrategia que apunta a detectar señales tempranas y actuar de manera rápida ante situaciones de ausentismo prolongado o desvinculación, fortaleciendo el seguimiento de cada trayectoria.

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En este escenario, el abandono educativo deja de ser un dato aislado para transformarse en una prioridad dentro de la agenda. A partir de un trabajo articulado, distintas áreas avanzan de manera conjunta para abordar el ausentismo sostenido y las trayectorias escolares interrumpidas, con una mirada más integral que permite intervenir de forma sostenida y coordinada.

El esquema incorpora un sistema de alerta temprana para enfrentar la deserción escolar, donde las instituciones educativas informan inasistencias reiteradas o posibles desvinculaciones. A partir de esos avisos, equipos especializados (ANAF) intervienen con evaluaciones familiares y estrategias diseñadas según cada caso, acompañando de manera cercana cada situación.
Intervención directa y prevención: dos caras de una misma moneda
La propuesta se organiza en dos líneas de acción que se complementan entre sí, una enfocada en la intervención directa ante situaciones críticas y otra orientada a la prevención. En este último punto, se desarrollan talleres sobre convivencia, bullying y crianza, con participación activa de estudiantes y sus familias en distintos espacios.
A su vez, la ampliación de los espacios de atención permitió incrementar de forma notable la cantidad de entrevistas realizadas. Este crecimiento fortalece la capacidad de respuesta y agiliza los tiempos de intervención en situaciones donde la urgencia exige una presencia más rápida y sostenida, con seguimiento continuo.
Red de acompañamiento: fortaleciendo la intervención territorial
En paralelo, se profundiza el trabajo articulado con programas específicos y organizaciones sociales, lo que permite consolidar una red de acompañamiento más amplia. Esta integración suma herramientas y favorece un abordaje más completo de problemáticas ligadas al contexto familiar y social, reforzando la intervención territorial.

Asimismo, se registran más de 1900 intervenciones, lo que da cuenta de la magnitud de la demanda y del trabajo sostenido en territorio. A esto se suma la articulación con el Programa de Abordaje de Situaciones Educativas Complejas (PASEC) y con distintas instituciones y organizaciones de la sociedad civil, ampliando herramientas y fortaleciendo la respuesta en cada intervención.
La deserción escolar continúa siendo un desafío complejo, pero estas acciones apuntan a revertir la tendencia, sostener las trayectorias educativas y reforzar la presencia del Estado en los casos donde más se necesita, con un enfoque cercano y sostenido que busca evitar la desvinculación.
