En el marco del Día Internacional de la Mujer, te contamos la vida de Nelly Electra Lambruschini de Carbó, reconocida por sus aportes y trayectoria en distintos ámbitos sociales. Con sensibilidad, dedicación y amor por los animales, se convirtió en un referente del compromiso social y en un ejemplo para quienes valoran la protección y el cuidado de la vida animal.

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Conocida por muchos simplemente como Nelly, construyó una historia marcada por la sensibilidad, el trabajo silencioso y la dedicación constante. Como tantas mujeres reconocidas por su aporte social, su camino se fue formando a lo largo de los años, atravesado por decisiones, vocaciones y experiencias que dejaron enseñanzas que todavía hoy siguen vigentes.

La historia de Nelly Lambruschini está profundamente ligada al nacimiento de la conciencia proteccionista en Gualeguaychú, cuando aún no existían organizaciones ni campañas que promovieran el cuidado animal. Su compromiso comenzó mucho antes de que el tema ocupara un lugar en la agenda pública de la ciudad.
Cómo la infancia de Nelly forjó su amor por los animales
Para Nelly, el amor por los animales no apareció de un día para otro. Tiene raíces familiares y recuerdos que se remontan a su infancia. “Yo creo que es hereditario, porque mi familia, sobre todo mis padres, eran muy de ayudar a los animales”, recuerda al evocar aquellas escenas que marcaron su vida.
En su testimonio, la proteccionista contó que su padre solía recoger perros abandonados en la plaza San Martín y llevarlos al fondo de la confitería familiar El Apolo, donde les daba de comer y les ofrecía refugio. Aquellos gestos cotidianos dejaron una enseñanza silenciosa que con el tiempo se transformó en compromiso y acción.
El nacimiento de una iniciativa pionera en defensa de los animales
Ese aprendizaje se convirtió en acción concreta: Nelly impulsó la Asociación Protectora de Animales de Gualeguaychú (APAG), una de las primeras iniciativas organizadas de la ciudad dedicadas a la defensa de los animales, cuando todavía casi nadie hablaba de protección animal. Su compromiso dejó una huella visible y duradera que sigue inspirando a nuevas generaciones.
Con el tiempo, su casa se convirtió en refugio para numerosos perros y gatos rescatados. “Te digo que a mí los perros, creo que me conocen todos”, cuenta entre risas Nelly, recordando cuando acarició a un imponente perro de la policía en Egipto, ante la sorpresa de los agentes. Cada rescate reflejaba el aprendizaje heredado de su familia y su compromiso con los animales.

La defensa de los animales llevó a Nelly a trabajar con niños y jóvenes, visitando escuelas para hablar sobre respeto y cuidado por la vida animal. Buscaba transmitir una idea profunda: que los animales merecen consideración. Muchas veces surgían confesiones inesperadas; “Algunos lloraban. Pobrecitos. Uno me dijo: ‘Yo maté un pajarito’. Me hizo llorar a mí también”, recuerda emocionada.
El mensaje de empatía y conciencia que perdura en el tiempo
Para ella, el vínculo con los animales deja enseñanzas sobre la condición humana. “El egoísmo del hombre no lo tiene el animal. Te puede ayudar, aunque sea con una mirada”, afirma conmovida. Cada experiencia le permitió aprender sobre respeto, cuidado y empatía hacia todas las formas de vida, valores que guiaron su vida y sus decisiones día a día.
Hoy, al repasar su vida, Nelly Lambruschini vuelve siempre a la misma idea que la guió: “Del amor, sacás todo. Si no tenés amor a algo, no sacás nada, ni para vos ni para el otro”. Ese mensaje, que transmitió durante décadas, también es el legado que deja sobre protección animal: siempre hacer el bien y actuar con conciencia hacia los seres que nos rodean.
