Cierra la planta de Tía Maruca: qué pasará con la reconocida marca de galletitas
Tras años de crisis, la empresa se reinventa al abandonar la producción propia, enfocándose en comercialización y reducción de costos fijos.


La industria alimentaria argentina atraviesa un proceso de reestructuración profunda. En las últimas horas, se confirmó que la reconocida firma de Tía Maruca dejará de elaborar sus productos en el establecimiento sanjuanino, un predio histórico donde trabajan cerca de 300 personas y que anteriormente perteneció a gigantes del sector como PepsiCo.

La decisión, impulsada por la delicada situación económica, marca un giro estratégico definitivo. Mientras el sector enfrenta desafíos estructurales relacionados con la suba de insumos y la presión tributaria, la marca optó por abandonar la gestión de estructuras industriales pesadas para adoptar el modelo "a façón", que le permite mantenerse vigente delegando la elaboración a terceros.

A pesar de que el vínculo comercial se rompe, el establecimiento de Albardón no cerrará sus puertas. La planta fue adquirida recientemente por el empresario Juan Carlos Crovela, quien cuenta con una trayectoria consolidada en los rubros azucarero y harinero.

Bajo esta nueva gestión, se ha logrado normalizar la situación salarial de los empleados, saldando deudas pendientes de meses anteriores. La planta continuará operando normalmente, pero dejará de producir para la marca de galletitas para enfocarse en proveer servicios a otras compañías del sector alimentario, garantizando así la estabilidad de la plantilla laboral.

El presente de la firma es el resultado de años de inestabilidad financiera. La trayectoria del negocio permite entender el peso de esta última medida:

Con este cambio, la empresa busca dejar atrás las tensiones operativas para concentrarse en un mercado interno que se muestra cada vez más exigente, priorizando la reducción de costos fijos por sobre el control de las líneas de montaje.