Qué plantar donde el sol no llega: 7 plantas que crecen felices en la sombra
Lejos de ser un problema, esos espacios sin luz pueden llenarse de verde, color y textura con las especies correctas.


Hay sectores del jardín donde la luz llega filtrada o directamente no llega. Lugares que parecen condenados a quedar vacíos o a sobrevivir apenas con lo justo. Sin embargo, la falta de luz plantea un ecosistema diferente, con otras reglas y otras oportunidades. La clave está en identificar qué plantas prefieren la sombra.
Hosta: es una planta herbácea perenne que rebrota cada año desde un tallo subterráneo y forma matas cada vez más amplias. Sus hojas pueden ser verdes, azuladas o combinadas con blanco o amarillo. Arrancan lento, pero una vez instaladas crecen con constancia y pueden ocupar más de medio metro de ancho. El sol directo del verano suele quemar sus hojas.

Coleus (coleo): combina rojos, verdes, amarillos y tonos oscuros en patrones llamativos. Se planta en primavera y en pocos meses puede alcanzar entre 30 y 60 centímetros. Hay que protegerlo del sol fuerte, que puede decolorar o quemar el follaje.

Alegría del hogar (Impatiens): es una de las pocas plantas que florece con ganas incluso en sombra y llena el espacio de colores que van del blanco al rojo intenso. Crece rápido y en pocas semanas cubre canteros o macetas sin levantar mucha altura pero expandiéndose bien.

Astilbe: sus hojas, parecidas a las de un helecho, son atractivas por sí solas, pero en verano aparecen flores en forma de pluma en tonos blancos, rosados o rojizos. Si el suelo está bien nutrido y no le falta agua, crece con rapidez y puede superar el metro de altura.

Helecho de otoño (Dryopteris erythrosora): sus brotes nuevos salen con tonos cobrizos antes de volverse verdes, lo que le da dinamismo al jardín sin necesidad de flores. Forma matas de tamaño medio, entre 40 y 60 centímetros, y se expande si tiene condiciones estables.

Heuchera: sus hojas de forma lobulada aparecen en tonos que van del verde claro al bordó oscuro, muchas veces con vetas que resaltan. Forma matas compactas de unos 30 a 40 centímetros y sus colores se ven mejor en sombra parcial.

Monedita (Lysimachia nummularia): sus hojas pequeñas y redondeadas forman una alfombra verde brillante que avanza con bastante rapidez y ayuda a controlar malezas. No gana altura, pero se expande lateralmente con facilidad. Prefiere suelos húmedos y sombra parcial, y conviene mantenerla a raya para que no invada otros sectores.

Cuando estas plantas encuentran su lugar, lo que parecía un rincón problemático se convierte en uno de los espacios más logrados del jardín.