Le preguntaron a Julieta Poggio sobre su adicción y ella fue muy sincera
Con esta confesión, Poggio volvió a conectar con su audiencia desde un lugar genuino y espontáneo.


Juli Poggio volvió a dar que hablar tras una confesión tan inesperada como honesta: su llamativa adicción. Lo hizo durante una entrevista en el programa de entrevistas Colorama, donde incluso sus compañeros se sumaron a describir situaciones que la dejan en evidencia.


La ex Gran Hermano fue muy sincera al reconocer que es “muy chismosa”, hasta el punto de considerarse adicta a los chismes y dio detalles de cómo vive esa faceta en su día a día
La adicción de Juli Poggio por el chisme 👀pic.twitter.com/yfRBXAGEBS
— Vía País | Vía Buenos Aires (@ViaBsAscomar) March 27, 2026
Lejos de incomodarse, la influencer lo asumió con naturalidad y hasta orgullo. “Puedo estar desde la 1 hasta las 6 de la mañana chismeando”, contó, al recordar largas charlas con amigos como Lizardo Ponce. Sin embargo, hizo una aclaración clave: asegura que ese hábito no tiene una intención negativa ni busca criticar destructivamente.
Su interés, además, no se limita al mundo del espectáculo. Poggio explicó que le atrae cualquier tipo de historia, incluso aquellas que no la involucran directamente. “Me interesa todo”, dejó en claro, y ejemplificó con situaciones cotidianas como los problemas de vecinos que le cuenta su novio, que también despiertan su curiosidad.
Pero hay un rasgo que define aún más su personalidad: la imposibilidad de guardar información. Según relató, cuando se entera de algo, siente la necesidad inmediata de compartirlo. “No puedo aguantar”, admitió, y explicó que suele levantar el teléfono al instante para contárselo a sus amigos más cercanos.
A pesar de esto, marcó un límite importante. Poggio aseguró que respeta los códigos cuando alguien le pide confidencialidad. “Si me dicen que no lo cuente, no lo cuento”, afirmó, diferenciando entre el chisme cotidiano y los secretos que requieren cuidado.

La escena se completa con una cuota de humor. Sus compañeros en el programa bromearon con que incluso en medio de grabaciones en vivo, Juli está atenta a lo que otros dicen o miran en sus celulares. Ella no lo negó, aunque aclaró que no se trata de una actitud tóxica, sino del simple placer de “chusmear”.