La polémica confesión de Nazarena Vélez sobre los delitos que cometía cuando era adolescente: "Robaba en kioscos"
Una revelación inesperada sobre su juventud genera sorpresa y risas en el estudio.


En una nueva emisión de Bondi, Nazarena Vélez sorprendió al revelar detalles desconocidos de su adolescencia y reconoció que tuvo comportamientos muy conflictivos durante esa etapa de su vida. La actriz y conductora hizo las confesiones al aire de Story Time, el ciclo que comparte junto a su hija Barbie Vélez y Alejandra Maglietti.


Luego de hablar sobre distintos temas vinculados a la actualidad y experiencias personales, Nazarena recordó algunas situaciones extremas que protagonizó cuando era joven.
“Yo soy un sorete y antes era peor”, lanzó entre risas. Acto seguido, profundizó sobre cómo era su personalidad en aquella época: “Fui un hombre en el cuerpo de una mujer. Entonces hacía cosas de cagarnos a trompadas, se me daba por robar, robar en quioscos y que me agarraban”.
La actriz continuó enumerando episodios de su adolescencia y admitió que tuvo graves problemas de conducta en el colegio. “No, era tremenda. Y después me porté muy mal en el colegio y me echaron. Me caía muy mal el cura y cuando murió me reí al lado del cajón. Yo no estaba bien psicológicamente”, recordó, mientras Barbie Vélez y Alejandra Maglietti no podían contener la risa en el estudio.
En medio de las anécdotas, Nazarena también confesó que en una oportunidad rompió por completo un laboratorio escolar e intentó culpar a su hermana. “Se me dio por romper todo el laboratorio y la culpé a mi hermana Florencia. Es como si ahora acá rompo todo y pongo el nombre de Ale Maglietti. No, no estaba bien de la cabeza. Si ustedes piensan que ahora estoy loca de chiquita era para internarme”.


Para cerrar, la conductora contó otra desopilante situación familiar vinculada a su abuela. “A mi abuela le he mandado consoladores. Una señora super conservadora, mi único novio. Y de repente, cuando salía ese ´llame ya´, yo estaba embarazada de Barbie, aburrida y compré un consolador negro grande y se lo mandé a la casa de mi abuela. Ella decía que no lo había comprado”, remató.