Lejos de la televisión: cómo es la nueva vida de Silvia Martínez Cassina
La periodista que fue la cara de El Trece por tres décadas y fue desvinculada del canal, tiene un presente diferente, pero marcado por la profesión.


Los periodistas que están al frente de noticieros diarios en los canales de noticias más importantes de la televisión generan una cercanía con el público, y sus vidas son de interés. Silvia Martínez Cassina fue una de las conductoras del mediodía de El Trece y otros formatos del canal. No obstante, hace unos años quedó afuera de la pantalla y tomó otro rumbo.

Durante décadas, su voz marcó el pulso informativo de miles de argentinos. Pero hoy, su presente cambió drásticamente y lejos quedaron los pasillos de televisión, pantallas y tema de los noticieros diarios. Silvia tiene una rutina de días tranquilos, combina sus intereses personales y marcado por un compromiso social relacionado con el gremio de prensa.

Después de más de 30 años en televisión, la periodista decidió correrse de la exposición diaria. No fue un retiro abrupto, sino el cierre de una etapa que, según ella misma expresó en distintas oportunidades, ya sentía cumplida. Su despedida en 2022 marcó el final de un ciclo profesional intenso y muy visible, construido a lo largo de tres décadas frente a cámara .
Lejos del estudio y de los horarios estrictos del noticiero, Martínez encontró un nuevo eje en su vida: la militancia gremial. Su compromiso con los derechos de los trabajadores de prensa no es reciente, pero en esta etapa se volvió central. Desde espacios como el sindicato y colectivos de periodistas, participa activamente en debates sobre condiciones laborales, igualdad de género y el rol de los medios en la sociedad.


Sin embargo, su presente no se define solo por la actividad pública. También hay un cambio profundo en lo cotidiano. La experiodista de El Trece eligió una vida más tranquila, donde tienen lugar los afectos, el tiempo personal y actividades que antes quedaban relegadas. La escritura, las charlas con estudiantes y hasta el contacto con la naturaleza forman parte de una rutina que combina reflexión y calma.
Este giro no implica un alejamiento total del periodismo, sino una transformación en la manera de ejercerlo. Ya no desde la urgencia del vivo, sino desde espacios más libres, donde puede analizar, debatir y transmitir su experiencia sin la presión de la inmediatez.
La periodista comparte su rutina en las redes sociales, la cual está marcada por un ritmo más lento, vinculado a la comunicación, pero desde el compromiso gremial como parte de Sipreba, el sindicato de prensa.