Fue ganador de Gran Hermano, perdió todo y hoy tiene una dura realidad
Se llevó el premio en la segunda edición del reality, pero su vida fue completamente diferente a lo que se imaginó cuando ingresó al juego.


A más de dos décadas de haberse consagrado en Gran Hermano, la historia de Roberto Parra expone un costado poco visible de la fama televisiva: el abrupto contraste entre el éxito inmediato y un presente marcado por dificultades personales y económicas.


En 2001, Parra alcanzó la popularidad al imponerse en la segunda edición del reality, en una final recordada junto a Silvina Luna. Sin embargo, lo que parecía el inicio de una nueva vida para él terminó condicionado por el contexto económico del país. La crisis conocida como el “corralito” impactó de lleno en su premio, que terminó siendo solo una parte del monto original prometido. Le quedó la cuarta parte de los 200 mil dólares.
Lejos de consolidar una carrera en los medios, Parra optó por alejarse del ambiente artístico. Con el paso del tiempo, su figura quedó diluida, mientras enfrentaba problemas que fueron mucho más allá de lo económico. A 20 años de su paso por el reality, el exparticipante se confesó en A la Tarde sobre su dura vida tras su paso por el juego.
"Se me cruzó el suicidio por la cabeza. Sí, dos o tres veces. Pero nunca lo intenté. Es una de esas cosas que, quien no lo vive, no lo sabe”, expresó Roberto. El exparticipante dejó entrever un cuadro complejo, atravesado por cuestiones de salud mental y un proceso personal que continúa hasta hoy.

El ganador del reality reconoció que se encuentra en tratamiento y que, pese a las dificultades, mantiene la intención de salir adelante. Su testimonio revela el impacto que pueden tener la exposición mediática y las expectativas frustradas, especialmente cuando no logran sostenerse en el tiempo.
“Es muy difícil. Yo siempre digo que no soy ejemplo de nada, pero es duro. Dicen que Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros. Yo ya no quiero más. Porque esto viene desde hace un montón”, contó con tristeza el ganador del programa de Telefe.

Además, su reaparición mediática estuvo atravesada por la emoción al recordar a Silvina Luna, con quien compartió el momento cúlmine de su carrera televisiva. Ese vínculo, aunque distante con los años, sigue siendo una referencia inevitable de aquella etapa que lo llevó a la fama.
"Estoy bien, con toda la fuerza y con psiquiatra. Si me ven quebrado es porque estoy hablando del tema… sigo con esa misma garra”, confesó con emoción. “Uno puede tener todo el dinero del mundo, pero hay cosas que no puede comprar. Y la salud es lo principal”, aseguró Parra al recordar todo lo que pasó.
Hoy, la historia de Roberto Parra funciona como un espejo de los efectos efímeros de la televisión: un fenómeno que puede elevar a una persona en cuestión de semanas, pero que no siempre garantiza estabilidad ni bienestar a largo plazo.